jueves, 24 de febrero de 2011

VOTO PREFERENCIAL, EL CONGRESO DE LAS PARCELAS Y LAS IDIOTECES QUE PROMUEVE

Es en estos momentos en que se percibe con nitidez las contradicciones teóricas y las idioteces prácticas que produce el voto preferencial en el sistema político de un país. Cabe recordar que ese sistema fue auspiciado por el gobierno militar que presidiera Velasco y luego Morales Bermúdez, para destrozar la disciplina interna de los partidos y romper lo que denominaron las cúpulas partidarias.

El resultado, se señalaba más como pretexto que como esperanza, era que habría partidos más democráticos y que se mejoraría la calidad de la política en los países que adoptaran ese esquema. Nada de eso pasó. El resultado fue directamente el contrario.

Estos desajustes van desde la propaganda electoral multiplicada hasta el desmoronamiento de la cohesión en las organizaciones políticas encargadas de darles rumbo a los países.

LOS PROBLEMAS QUE GENERA EL VOTO PREFERENCIAL EN EL DISEÑO DE ESTADO Y LA REPRESENTATIVIDAD DEL CONGRESO

En primer lugar veamos la contradicción real y de diseño de Estado. El voto preferencial fomenta que en vez de políticos que tengan una visión integral de la sociedad (el político debe de integrar intereses distintos que se presentan la comunidad) se dé paso a la representación de intereses parciales que no toman en cuenta el bienestar del país sino el concreto pliego de reclamos de cada sector. De esta forma, el candidato que busca un lugar en el Parlamento no se promociona por el trabajo que en beneficio del país ha hecho o por las capacidades que para ponerse por encima de las parcelas tiene, sino, precisamente por todo lo contrario.

Él, que se supone que va a ser representante de la nación entera, hace la campaña prometiendo representar a los “viejitos”, a los exportadores de pescado, a los importadores de alimentos, a los profesores de primaria, a los que van a hacer que funcione las emergencias en los hospitales, a los tituladores de tierra, y así sucesivamente, cantidad de tareas que, además, corresponden al Ejecutivo.

Suponiendo que, efectivamente cumplan con su promesa cuando lleguen al parlamento, ese sería un congreso de parceleros. Cada uno cuidaría su inmediato beneficio y lo trataría de hacer prevalecer frente a todos los demás. Como siente que es su obligación con ese sector al que recurrió en su campaña para pedir los votos, pensará que es fiel a su compromiso si, a despecho del interés global, fomenta el específico pedido de ese sector, que no será lo suficientemente amplio como para ayudar al desarrollo del país pero sí para procurarle los votos preferenciales que lo sienten en una curul.

Con esto se habrá roto el principio de representación de los intereses nacionales. Eso es lo que ha pasado en los últimos años. Hemos tenido el parlamentario de los pesqueros, el de los mineros, el de los cantantes, el de los deportistas, pero cada día tenemos menos los representantes del Perú, los que ven la política como conjunto, que es precisamente lo que tienen que fomentar los partidos.

LAS IDIOTECES QUE SE VEN COMPELIDOS A HACER LOS CANDIDATOS PARA PROCURARSE VOTOS QUE LOS LLEVEN AL PARLAMENTO Y LA DEVALUACIÓN DE LAS INSTITUCIONES DEMOCRÁTICAS

Pero es interesante ver también el nivel de propuestas que hacen a través de sus anuncios impelidos, claro está, por la necesidad que la gente que tiene algún interés concreto, vote por ellos en el más ramplón de los sentidos del “do ut des” doy para que me des, que propicia este maligno sistema.

Vean los carteles en las calles: la candidata alta que dice que no va a permitir un congreso con bajezas (aludiendo a su altura física como activo electoral, en vez de referirse a lo mucho o poco que ha hecho en los cinco años que ya está en el Parlemento) o a quien dice que no puede bajar de peso (y que por decir eso privilegia la franqueza), como si hubiera que elegirlo a pesar que es gordo (como si ese fuera un tema electoral), o al que sale en camiseta sin mangas sugiriendo que hay que votar por él porque es musculoso y que al serlo trabajará por el deporte. En fin, la mar de idioteces que no ayudan a elevar el nivel como debe percibirse a quienes integran el primer poder del Estado.

Incluso, y lo digo con pena, hace pocas noches vi en un programa de televisión a Martha Hildebrandt, lingüista de reconocida capacidad intelectual, enseñando una vela como símbolo de su campaña. Es decir, convertirse en notorio para salir, dejando de lado la faceta importante de lo que ha hecho por el país si esa persona es notable. ¡Qué pena! Pero hay que pensar que todo eso puede cambiar si se tiene el suficiente coraje para hacerlo. Los caminos ya están trazados.

LAS CONSECUENCIAS EN LA PROPAGANDA ELECTORAL, LA QUE SIN EMBARGO DEBE DE ACEPTARSE SI SE INSISTE EN ESTE SISTEMA

Finalmente, la discusión absurda sobre el número de carteles en las calles. ¿Cómo no va a haber todos esos carteles que ahora dice que fastidian si el sistema lleva a eso? ¿Cómo se van a dar a conocer los candidatos si no tienen la posibilidad de decirle al país por lo menos cuál es su número? Por cierto que es molesto tener que ver esa marejada de sinsentidos en las calles del país, pero, finalmente, si se ha optado por ese sistema, mientras no lo cambiemos, no queda más remedio.

Si no hubiera voto preferencial no se presentaría ninguno de estos inconvenientes y, por lo que se ha visto hasta ahora en estos casi treinta años, no nos privaríamos de ningún beneficio.
Si se habla de la fiesta democrática, pues es como cuando se pone cadenetas en la fachada de una casa para celebrar un matrimonio, nadie está destruyendo la fachada, cuando pase el evento, desaparecerá la cadeneta y volverá la casa a tener el aspecto de antes. Lo mismo pasa en la democracia. En las elecciones es normal que suceda este festival que, además, no tiene consecuencias perjudiciales. Termina la campaña y se levantan los paneles o se recogen los avisaos o, por último, se limpia. Es el costo que hay que pagar porque el sistema funcione. Peor es una dictadura donde nadie distinto al gobierno puede anunciar nada. Será todo muy ordenado visualmente pero muy lúgubre desde la perspectiva de las libertades.

Por lo demás, la legislación peruana ha señalado que todo el proceso electoral, que incluye por cierto la manera y forma de hacer propaganda, está regulado por el Jurado Nacional de Elecciones, así que no sé que hace la alcaldesa de Lima metida en menesteres para los que no tiene competencia y donde parece olvidarse que hace muy pocas semanas andaba haciendo lo que hoy censura. Todo eso a tambor batiente de cierta prensa que nunca distingue las cosas y que no pone los temas en perspectiva nacional sino en el conveniente escandalete diario que fomentará debates absurdos desarrollados en dimes y diretes donde venderán más su allí sí, nocivo producto.

En suma, lo que deberá hacerse de inmediato se reúna nuevamente el Congreso es acabar con esta necedad del voto preferencial. Los partidos, en caso que elijan mal a sus candidatos serán sancionados por el voto popular, pero, seguro, tendremos políticos en serio y no personajes de pura coyuntura, integrando el Congreso de la República.

Alberto Borea Odria


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martes, 8 de febrero de 2011

¿DE QUIÉN SON LOS VOTOS CON QUE SE ELIGE UN PARLAMENTARIO?



Es moneda corriente estimar que una persona más o menos conocida lleva agua para el molino de un partido en la justa electoral al Congreso. Ello alienta la pretensión de algunos de los actores de la vida pública de sentirse por encima de las organizaciones que los eligieron y desatender, cuando no despreciar, las políticas que la organización propone como consecuencia del plan de gobierno que presentaron a la ciudadanía al momento de la elección, o la conducta que promueve frente a una coyuntura política específica.

“YO LLEGO AL PARLAMENTO CON MIS VOTOS”

La frase “yo llegué al parlamento con mis votos y no le debo nada a nadie”, es algo que conviene revisar cuando estamos ad portas de un nuevo proceso donde se renovará el Congreso y accederán a las curules tanto personajes ya conocidos que han estado en la política por algún tiempo y que estiman haber acumulado un respaldo propio, cuanto por nuevos actores que insisten en que esa su personalidad es lo que ha hecho que el pueblo vote por ellos y, por lo mismo, tienen una suerte de derecho a desmarcarse de lo que el colectivo que los llevó plantea.

LA IMPORTANCIA DEL PARTIDO MÁS ALLÁ DE LOS VOTOS PREFERENCIALES

No es el tema tan sencillo como lo plantean, menos aún cuando las elecciones parlamentarias se llevan a cabo a la vez que las elecciones presidenciales y donde, como es obvio, el peso de la campaña recae en el candidato a presidente. En este contexto ya hay que relativizar la pretensión de los parlamentarios. La fuerza o la debilidad de la candidatura a la primera magistratura pone un primer rasero en la elección. Candidatos a parlamentarios potencialmente fuertes si se les compara con otros aspirantes pueden pasar las de Caín y no ser elegidos si van dentro de una lista que lidera una persona que no convoca adhesiones para la Presidencia de la República.

Pasó sin duda, y lo voy a consignar directamente, con Fuerza Democrática en la elección del 2006. Candidatos de la importancia de Marco Falconí o Norman Lewis no fueron elegidos no obstante su claro arraigo popular en la zona. La candidatura presidencial de dicho partido, que tuve el honor de personificar, no levantó vuelo y ello perjudicó a estas y otras opciones. Por el contrario, personajes con mucho menos pergaminos que los anteriores y probadamente ahora que termina el período, de mucha menor utilidad para sus pueblos, fueron elegidos tanto en Arequipa como en Loreto dado que iban en la lista de candidatos presidenciales que sí llegaron a convocar adhesiones para la primera magistratura. Eso pasó también con la marea de Acción Popular en 1980, aún cuando allí se dio el sistema de lista cerrada, o con el número y calidad de electos en las filas de Ollanta Humala en el 2006.

El voto cruzado no es una constante en el país. Especialmente en las elecciones generales donde se conjugan las presidenciales con las parlamentarias. El hecho de ir en una lista importante ya es una ventaja apetecible. Ello no depende del candidato a Congreso. En todo caso, no es para nada frecuente el que un candidato al Legislativo haga que una persona piense que debe de votar también por el Presidente de la lista en la que él va, porque ha tenido el acierto de convocarlo para la lista congresal.

¿NO HAN PENSADO CUÁNTOS VOTOS SE REQUIERE PARA ACCEDER A UN ESCAÑO?

Pero la segunda reflexión aparece en cuanto al propio número de votos preferenciales y los sufragios que se requieren para que un candidato acceda a una curul en el Congreso. Vamos a poner dos casos concretos para explicarnos mejor. Uno que se refiere a una jurisdicción numerosa y el otro referido a una más pequeña.

Si tomamos como ejemplo Lima Metropolitana, veremos que se tiene, aproximadamente 4’800,000 votantes más 250,000 de peruanos en el extranjero, de los cuales es de esperarse que sólo concurran 4’000,000 a las urnas. Esta circunscripción tiene 36 curules. Si dividimos 4’000,000 entre 36 el resultado es 111,111. Esto quiere decir que esa es la cifra con que, grosso modo (hay algunas pequeñas distorsiones por los partidos que no alcanzan pasar la valla o no llegan a esa cifra) se consigue un escaño en el Congreso. Con menos de esto el partido más pequeño no tiene chance de acceder a él.

Volvamos ahora al voto preferencial, que es el segundo cálculo que se hace en la votación. Resultan electos aquellos parlamentarios dentro de la lista que hayan alcanzado más votos hacia su persona, pero en este rubro tenemos claro que una mayoría de ciudadanos vota sólo por el partido y no lo hace por un candidato específico. De hecho, quienes van al Parlamento llegan, casi siempre con menos de esos 111,111 votos preferenciales. La mayoría ha llegado en el último Congreso dentro del rango de 8,000 a 25,000 votos. Eso quiere decir que incluso quienes se sienten muy populares entre los candidatos, le quedan debiendo votos al partido. Con sus solas preferencias no habrían alcanzado ninguna curul. Por muy notorio o notable que sea un aspirante, su aporte directo al Partido no llega a la cantidad mínima requerida para entrar al Congreso.

Aquí queda patente que hay que tener un poco más de humildad cuando se habla de los votos que los candidatos al Congreso suman al partido por el que postulan. La ecuación entre partido y candidato se inclina hacia el partido, ya sea para bien o para mal. Por eso, cuando escuchamos a quienes reclaman una independencia a partir de una supuesta gran popularidad que lo ha llevado al Parlamento “con sus propios votos” podemos decir que ello sólo podría alegarse si es que este personaje obtuvo más de esos 111,111 votos preferenciales.

Un cálculo similar puede hacerse en una circunscripción pequeña. En Loreto, por ejemplo, donde se eligen 4 representantes para una circunscripción aproximada de 500,000 votantes, considerando que sufraguen 420,000, se llega a la conclusión que se requiere aproximadamente 105,000 votos para alcanzar un escaño. Si no se llaga a esa suma, los demás votos habrán sido cortesía del partido.

Por lo demás, es posible que, como ya se señaló, un personaje popular o bueno, no alcance esa cifra si no va en una lista convocante. ¿Sacaría la misma cantidad de votos Cecilia Tait si en vez de ir en las listas de Perú Posible fuera candidata del partido JUSTE? ¿Obtendría los mismos sufragios Rosa García si en vez de acompañar a Castañeda fuera por el partido de los fonavistas? La respuesta es obvia.

EN SUMA, A TOMAR UBICAÍNA EN FRASCOS GRANDES

Esto debe de quedar muy en claro. Incluso antes de discutir la bondad o perjuicio que ha traído este sistema al país. Un poco de ecuanimidad (“ubicaína” la llaman en el lenguaje coloquial) no estaría mal para quienes son invitados a las listas parlamentarias y alucinan que su solo nombre convoca torrentes de adhesión.

Alberto Borea Odria



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lunes, 31 de enero de 2011

LOS INDEPENDIENTES Y LOS PARTIDOS: LOS DILEMAS DEMOCRÁTICOS




En el país no llega a acompasarse la participación de los independientes en la política. Las leyes de la República establecen que para participar en el proceso electoral aspirando a cargos de elección popular se requiere del patrocinio de un partido. Una persona por sí misma no puede presentarse a las elecciones y aspirar a ser presidente, parlamentario o regidor.

LOS PRESUPUESTOS QUE ESTÁN EN LA BASE DE LA REPRESENTACIÓN POR PARTIDOS
Se estima que en una sociedad masiva ha de contarse con un equipo de personas que le den corporeidad al esfuerzo. Se piensa que un esfuerzo individual no alcanza para garantizar una representación de un sector del pueblo significativo, negándose a admitir que el interés personal de ese ciudadano pueda bastar para pretender ejercer un cargo en donde se va a hablar o a actuar en nombre del país.

Se piensa también que en un partido las aspiraciones y los impulsos propios de quienes tienen vocación por lo público se forman, canalizan y desarrollan al punto de maduración para el instante en que deba de conducirse los destinos del colectivo o de participar con capacidad decisoria en sus debates.

EL RECLAMO POR LOS INDEPENDIENTES Y LAS DISFUNCIONALIDADES QUE GENERAN
Sin embargo, esto no se acompasa con las opiniones que la prensa arropa con relación al “inmenso” valor de los independientes” frente a una supuesta incomprensible actitud de sumisión de quienes conforman los partidos.

Se le exige a los partidos que busquen cuadros fueras de sus filas, pero no se les advierte a estos que la actividad política es una de conjunto, donde los esfuerzos individuales son bienvenidos, pero donde la voluntad de uno tiene que respetar el pluralismo que se da en la agrupación y soportar las diferentes opiniones que se intercambian en ella, sin pretender que, por su valía personal, o la que cree tener el invitado, resulte que es de menor valor la decisión adoptada por el colectivo.

Cuando alguien entra a la actividad política tiene que tener la suficiente humildad para saber que su punto de vista no necesariamente tiene que primar y ello no convierte a quienes la adversan en menos ni en delincuentes ni en apañadores de irregularidades éticas.

La participación en la vida política requiere de una gran dosis de paciencia en el mismo momento en que se adoptan las políticas que se van a seguir, así como el privilegio de la tolerancia como valor.

Eso se debe a que, mientras un notable en la actividad científica o en sus expresiones de pensamiento individual no requiere sino de su propia conformidad para lanzar una idea o desarrollar una acción, en el proceso de gobierno de un país se tienen que cotejar distintos pareceres en los que cada uno tiene su propia lógica y su propio proceso de desarrollo. En la política hay que convencer a la mayoría, en el laboratorio uno puede estar en contra de todos si es que tiene la convicción que lo suyo es verdad. Isaac Newton no requirió que concordaran con él para que la ley que descubrió sobre la gravedad, fuera cierta. No hubo de someterse a votación popular, sino sólo encontrara a través del estudio el antídoto, para acabar con la tuberculosis o para combatir la poliomelitis.

LA PRESUNCIÓN DE SU PROPIA SUPERIORIDAD DE PARTE DE LOS INDEPENDIENTES
Pero el independiente que entra a política tiene que saber que cambia de campo y que, en consecuencia, al ser parte de un colectivo, es preciso que concuerde con los demás, que convenza. La conducción del país requiere de la conformidad o la aquiescencia de los gobernados. Por ello es que se necesita acuerdos y estos no sólo no son malos, sino que son necesarios.
Hace pocos días escuché una entrevista de un candidato independiente que echaba sombras, recién designado para integrar la lista parlamentaria, sobre los demás integrantes de la misma. Otra vez la presunción de “si no están de acuerdo en todo conmigo, si toda esa colectividad no se acomoda a lo que yo pienso, entonces me voy con cajas destempladas”. Naturalmente que con este proceder no se construye país. La política exige equipos y los equipos, aunque pueden tener estrellas, no pueden darse el lujo de ningunear a sus integrantes por pocas luces que les parezca a los auto-ungidos que aquéllos tengan.

Messi es un crack, pero igual necesita de Xavi, de Iniesta o de Víctor Valdés para que su equipo gane el campeonato. De la misma manera, quienes se estiman superlativamente en la sociedad peruana y quieren entrar a política, deben de comprar una pequeña dosis de humildad, la que le servirá para entender mejor la actividad en la que incursionan y va a permitir al Perú tener una mayor estabilidad en sus instituciones.

Ya que tantas luces tienen, que sepan bien las reglas de la actividad a la que ingresen y no pretendan que el mundo y los partidos en los que se avienen a candidatear, cual viejos ptolomeos, gira en torno a ellos.

LA RESPONSABILIDAD DE LOS PARTIDOS CUANDO “SUMAN” INDEPENDIENTES
Por otro lado, los partidos deben de recibirlos sin recelo. Si los llaman es porque han de saber bien de sus calidades. No sólo se les puede convocar para que pinten una lista y luego, una vez en la lid, dar paso a que sus cuadros los “maleteen”.

Claro está que lo que ha sucedido en muchos casos es que las organizaciones políticas se equivocan respecto a la representatividad o a los votos que puede “jalar” para la lista tal o cual personaje, la jugadora de voleybol, el cantante famoso, el presentador de televisión carismático, el prestidigitador asombroso, la modelo despampanante, etc. Pocos son los casos en los que se convoca a personajes de importantes conocimientos institucionales. En todo caso, tampoco muchos de esos llamados han brillado por sus actitudes cívicas. Por ejemplo, miraron hacia otro lado cuando la dictadura asoló al Perú o manifestaron en decenas de oportunidades que la política no les interesaba nada.

Sin embargo, cualquiera sea la razón por la que se integran, han de entender que la política es un esfuerzo colectivo y que la disciplina y el trabajo en equipo es esencial para la consecución de las metas. Que eso no se logra con una agregación de individualidades sin ensamblaje.

Los partidos y la ciudadanía deben de tener bien en claro estos conceptos. Bienvenidos los que deciden entrar al proceso político, pero que lo hagan sin atropellar y sin desprecio por quienes sí invirtieron su vida en el servicio a la comunidad.

Alberto Borea Odria

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miércoles, 26 de enero de 2011

¿VALE TODO EN LA DEMOCRACIA? : EL CASO DE LOS INSULTADORES




Nuestro país está tratando de recuperar la democracia que le fue arrebatada por Fujimori y sus secuaces. Ellos, para perpetuarse en el poder y robar todo lo que pudieron (y pudieron mucho) además de todas las agresiones que directamente enderezaron a sus adversarios políticos, les endilgaron una campaña de desprestigio y una colección de “psicosociales” destinados directamente a confundir a la población y a distorsionar la verdad.

Eso parece que se anuncia en el panorama electoral peruano. Como arma desesperada frente a un proceso de desmoronamiento en la intención de voto, debido posiblemente a su falta de propuestas, un candidato contrata a una persona especializada en enrarecer el ambiente de debate y en generarse incluso él mismo ataques de los que luego pretende culparse a sus adversarios.

LUIS CASTAÑEDA NO NECESITARÍA INSULTAR NI CONTRATAR A SICARIOS DE LA HONRA
Quiero decir con toda claridad que creo que Luis Castañeda es un buen candidato y una persona a quien se le han cargado las tintas de manera indebida con acusaciones que deben de ventilarse en los estratos judiciales sin que por ello se pueda “prima facie” concluir en su culpabilidad.
No obstante, no ayuda al Perú cuando trae en auxilio de su campaña a quien se presenta como experto en campañas de demolición de imágenes ajenas, vale decir, no en la presentación de puntos programáticos que le corresponde presentar a los aspirantes a la Presidencia, más allá de las obras que hicieron en el pasado y que por cierto y con justo motivo adornan su trayectoria, sino en centrase en argumentos “ad hominem”.
Luis Castañeda hace bien en presentar sus obras en Lima en respaldo de lo que puede hacer. El problema para él es que más allá de esas obras no ha avanzado ningún pensamiento. ¿Lo hemos escuchado decir algo sobre la educación o sobre las relaciones exteriores? ¿Ha tenido que luchar para mantener la economía estable? ¿Cómo piensa hacer para que ello no pase? Esas carencias en el mensaje, esos silencios en temas esenciales para la conducción de la vida de la nación son los que el Perú civilizado quiere que llene con propuestas.
Un candidato responsable no puede ni dedicarse a insultar ni encargar a alguien que insulte por él. Tampoco puede inventarse ataques de sus adversarios para luego presentarse como víctima y pretender que se le cubra con un efecto teflón, donde todo le resbale.

NO REPITAMOS EN LA DEMOCRACIA LAS LACRAS DE LA DICTADURA
La recuperación de la democracia en el país requiere de la mayor paz posible, requiere de una actitud constructiva de quienes participan en ella. No es encrispando las pasiones bajas ni atacando al adversario como vamos a consolidar el sistema que añoramos en la década de la dictadura que, por lo demás, es similar a la de Chávez en muchísimos aspectos. Quien viene a cumplir esa función es como un sicario que viene a matar una persona. En este caso, se viene a herir de muerte a la democracia peruana.

Muy poco a poco es que estamos saliendo de las lacras que nos dejó la autocracia. Flaco favor le hacen entonces a la democracia quienes quieren volver a instalar la violencia verbal y psicológica que es el punto de partida para la desestabilización de una sociedad. Luis Castañeda debería de tomar en cuenta que por encima de su legítima pretensión de dirigir la nación, está el Perú mismo y sus gentes.

EN LA DEMOCRACIA, EL FIN NO JUSTIFICA LOS MEDIOS
En la democracia no cabe el adagio que el fin justifica los medios. Como señalara el gran maestro italiano Norberto Bobbio, es precisamente lo contrario. En la democracia, donde ha de respetarse al ser humano porque es la meta misma de la sociedad y del Estado, el fin de alcanzar la presidencia no puede justificar ni aceptar que los medios (la campaña publicitaria o de comunicación) arrasen con la dignidad de la persona. Ni menos que confundan a la gente.

Alejandro Toledo y otros candidatos, como Manuel Rodríguez, no han destinado su tiempo a insultar, sino a presentar propuestas. No se ha importado exóticos productos especializados en agraviar o en distorsionar la verdad como si se tratar de bombas atómicas que poseen de manera irresponsable. Se ha tachonado el espacio con propuestas edificantes: la revolución en la educación, la estabilidad en los precios.

Quienes insultan lo hacen, entre otras cosas porque este no es su país, porque luego de cobrar sus honorarios se irán y no les importará lo que dejen acá, si después de ellos llega el diluvio no importa si con ello se levantaron la suma que estiman como recompensa por sus servicios.
EL PERÚ VALE, PARA LOS PERUANOS, MUCHO MÁS QUE LA PRESIDENCIA
A diferencia de lo que dijo Enrique IV cuando fingió conversión al catolicismo para hacerse del reino de Francia (París bien vale una misa) creo que Luis Castañeda debería de pensar que el Perú vale más que su aspiración a convertirse en Presidente a cualquier precio. En realidad no hay precio ni numerario ni de gloria personal reconfortante, en que pueda venderse el futuro del Perú.

Invoco dentro de la mayor cordialidad al ex Alcalde de Lima para que no transite por esos rumbos. Perder una elección puede ser doloroso pero no tiene por qué convertirse en una tragedia. Podrá tener una nueva oportunidad en cinco años y, aunque no la tuviera, mejor es que lo recordemos como un rival noble a la que el Perú estará agradecido, que como una persona que perdió y que en su desesperación por no caer vencido, recurrió a armas que dañaron a la República.

Alberto Borea Odria


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martes, 18 de enero de 2011

EL FOMENTO DE LOS FALSOS VALORES: EL CASO DE MERCEDES ARAOZ


Mercedes Araoz no es minusválida. Es una persona capaz que ha desarrollado en el campo para el cual ha estudiado un servicio importante a la nación. Formó parte del equipo que lideraron Alfredo Ferrero y otros profesionales para la firma del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y fue luego reclutada por el Presidente García para que asumiera una cartera ministerial. No estamos, pues, hablando de una persona que no sabe lo que hace o que rezuma inocencia por todos sus poros. Es una ciudadana con varios kilómetros recorridos.

NO ES CREÍBLE LA VERSIÓN DE MERCEDES ARAOZ
Resulta inverosímil por ello que haya planteado exigencias cuando aceptó la candidatura presidencial, que habrían sido escuchadas luego y sin chistar, por la propia bestia negra que se creó para propiciar una salida que ahora quiere honrosa y que, encima, se le queme incienso y se le ponga en un altar.

Mercedes Araoz sabía de los sofocos de Jorge Del Castillo desde el primer momento. Ha sido miembro del gabinete que él presidió por dos años. Como todos los peruanos debe de haber estado al tanto de las noticias del caso, de las acusaciones, contradicciones, explicaciones y demás. Nunca dijo nada en ese debate ni tampoco cuestionó al ex primer ministro por su proceder.
EL PROPIO JORGE DEL CASTILLO PARTICIPÓ DE LA PROPUESTA PARA QUE ASUMIERA LA CANDIDATURA
Uno de quienes la propuso públicamente para asumir la candidatura presidencial fue precisamente Del Castillo. ¿No sabía en ese entonces que su pretexto de hoy estaba bajo un proceso de investigación? Mucho más creíble es, en este punto, la versión del “Tío George”. También sabía que no estaba condenado y supongo que conoce del principio de presunción de inocencia. Estos argumentos le bastaron entonces, cuando el Presidente de la República la había ilusionado sobre lo mucho que podrían avanzar en la carrera electoral (cosa que por lo demás ella misma ha relatado) y todo era color de rosa: su imagen más la fortaleza del partido serían suficientes para la meteórica metamorfosis de técnica a lideresa política.
Si los apristas lo hicieron para tratar de encontrar una locomotora para jalar sus vagones congresales, no debió escapar a su criterio. A esas alturas y después de todo el kilometraje que le da una vida donde ha sido por más de 4 años y ministra del Presidente García, ella tenía que saber a qué se metía.

LA ILUSIÓN ROTA Y LA INVENCIÓN DEL PRETEXTO
Lo que sucedió después fue que ese cambio no se dio. Ese panorama promisorio no se materializó. Que no hizo “click” con la población y por lo mismo su candidatura podía apuntar, en el mejor de los casos, a pasar la valla electoral, es evidente. En eso ya no había encanto, pero nada obstaba para reconocerlo francamente y señalar que no había tenido éxito. No había que endilgarle el fracaso a alguien. En la vida política se pierde y se gana. Eso no es desdoroso. Pero, tal vez por su falta de participación en estas lides pensó que su imagen se mellaría severamente con la derrota y no quiso afrontarla, decidiendo hacer control de daños personales.

A diferencia de lo que sucede con quienes se involucran en los proyectos de sus partidos más allá de los resultados, aquí no cabía para ella, otra cosa que una victoria, computada, claro está, no en ganar las elecciones, sino en obtener un respaldo popular que no se contradijese con lo que el Apra dice que es. Esa valla parecía cada vez más esquiva.
Entonces el término “condena” pasó a ser el de “acusación”. En el primero Jorge del Castillo no se veía retratado. En el segundo, obviamente estaba incurso. Es claro entonces que no pudo haber una oferta del secretario general de ese partido en los términos que ella lo cuenta ahora.

Cuando estuvo con la cuenta en contra, lo que eran sonrisas y mieles (todos hemos visto las imágenes en la televisión cuando le levantaba el brazo en el anuncio de su candidatura) se tornó en acritud y exigencia. La lógica más elemental señala que ese fue el itinerario del conflicto.

LA EQUIVOCACIÓN DE ELEVARLA AL RANGO DE SANTA POLÍTICA
Pero hay cierta prensa que en el Perú propicia rápidamente, a veces por cálculos electorales puros y a veces sólo por mostrar un becerro para adorar, la aparición de falsos valores que no se sustentan en la solidez de una trayectoria sino que pretenden que resultan de un relámpago que aparece en la noche negra.

¿Supimos antes de los afanes de la Dra. Araoz en su lucha por la recuperación democrática entre 1992 y el año 2000? La verdad que no. ¿Zanjó abiertamente con los actos que hoy critica de quienes fueron sus compañeros por todos estos años? Tampoco sabemos de ello.

Es verdad que en los gestos se muestra muchas veces la nobleza, pero esos gestos vienen precedidos de una trayectoria larga donde se han demostrado con tenacidad valores. Bolognesi sabía que iba a la muerte y que se enfrentaba a un enemigo superior mucho antes de la respuesta. Grau conocía cual iba a ser probablemente su destino y lo enfrentó antes que se hundiera el Huáscar. Ni qué decir de Cáceres, quien contribuyó como pocos en la historia a la autoestima de nuestra nación.
Su retiro obedece, a mi criterio a cálculo y a pretexto. No veo como se la pudo engañar y no entiendo como no pudo darse cuenta de todos los problemas que luego aparecieron. No estamos pues ante alguien que con tenacidad y desde el comienzo puso los puntos sobre las íes en una batalla principista, sino ante quien salta del barco cuando comienza a hundirse. No se trata de Alfonso de los Heros renunciando al premierato luego del golpe de Fujimori. Esto es algo muy distinto y no da para nada para entonar odas públicas por dejar el encargo.
Obviamente, Mercedes Araoz no nos puede convencer de que ella es la Caperucita Roja.

Alberto Borea Odria
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viernes, 14 de enero de 2011

LAS ALIANZAS ELECTORALES Y LAS SACADAS DE VUELTA A LA LEY



Alberto Borea Odria

El distinguido profesor Gastón Soto Vallenas, propuso hace pocos días que se elevara la valla electoral a 7 % para evitar las alianzas electorales que se conforman no por coincidencia ideológica o programática, sino con el poco confesable propósito de mantener viva la inscripción. Muchos partidos se crearon en determinadas coyunturas y son rezagos de situaciones anteriores, por ejemplo, toda la fila de organizaciones que desde el poder procreó la dictadura: Cambio 90, Sí Cumple, Vamos Vecino, etc. o la propia UPP.


En realidad, la valla electoral es una medida adecuada. Evita la dispersión electoral y procura que en el país se puedan construir partidos que tengan un arraigo que les permita siempre estar en el lado de la seriedad. Cuando los partidos no tienen expectativa real de llegar al poder y de confrontarse con la tarea de gobernar y, por lo mismo, de dar cuenta de sus actos a la población, entonces proponen la mar de cosas disparatadas y con ello generan falsas expectativas o colocan en el imaginario público tópicos que son imposibles de realizar.

Por cierto que ello debe ser complementado con un desarrollo político adecuado con el fin de lograr que los partidos se involucren en la necesidad de formar cuadros que puedan participar con seriedad en el debate y ejecución de las políticas de gobierno, sean estas de nivel nacional, regional o municipal.


Sin embargo somos testigos de las alianzas más estrambóticas cuando se incorpora en alianzas que son arrastradas por partidos que tienen cierto arraigo, a grupos que aspiran, sobre todo, a mantener su inscripción a la espera de que les aparezca un líder que los saque del pantano en el siguiente quinquenio, sin que se sepa en realidad lo que aportan en votos en el proceso electoral.

UNA PROPUESTA PARA QUE LA VALLA ELECTORAL SIRVA DE VERDAD Y LIMPIE EL PANORAMA
Esto puede superarse fácilmente, instando a los partidos que arrastran a hacer un cálculo que ayude también al Perú. Si se exigiera 5% por cada uno de los integrantes de la alianza para que los partidos que la conforman puedan seguir viviendo después de las elecciones, tendríamos que los cuatro partidos que se han unido dentro de lo que llaman la Alianza por el gran Cambio, podrían desparecer. En ese caso, los más estructurados de ellos habrían pensado bien si valía la pena llevar el lastre de los demás. ¿Habría cargado el PPC con el Partido Humanista, o con el de Acuña? Lo mismo puede decirse de la alianza de Solidaridad Nacional. Si tuviera que llegar al 25%, que es lo que correspondería si se sumara 5% por cada uno de los 5 integrantes de la alianza, ¿se habría sumado a Cambio Noventa, o a la UPP?

Probablemente no. Esos partidos seguirán viviendo con respirador artificial en tanto que continúe con vigencia una norma que no alcanza el objetivo para el que fue creada.
De esta forma tendríamos que Perú Posible debería obtener, para mantener su inscripción, así como la Acción Popular y la de Somos Perú, el 15%. Solidaridad Nacional, el 25%, porque tiene muchos socios, la acuarela del PH, PPC, AP y Restauración Nacional, el 20%. Así sucesivamente. Caso contrario todos los integrantes de la alianza perderían su inscripción.

La otra posibilidad es que en el acuerdo del alianza se podría fijar que el primer 5% beneficia a un partido, si sacan más de 10% queda inscrito el segundo y si obtienen más de 15% un tercero y así sucesivamente.

De esta forma se evitaría que se le saque la vuelta a la ley y el Perú podría beneficiarse con la consolidación de bloques partidarios.

Esperamos que esa sea una modificación que aborde el próximo Congreso en el camino hacia la institucionalización del Perú.

Ilustraciones: Obtenidas de internet
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sábado, 8 de enero de 2011

LAS UNIVERSIDADES PRIVADAS, SUS RECTORES, SUS ASPIRACIONES POLÍTICAS Y EL PRINCIPIO DE IGUALDAD





Alberto Borea Odria

De un tiempo a esta parte, resulta que muchos rectores de universidades privadas descubren su vocación por lo público e inician carreras políticas premunidos de una gruesa billetera que les permite montar organizaciones y tener una fuerte presencia en medios. Este exceso de liquidez proviene, qué duda cabe, de la multiplicación de los recursos que facilita un sector al que se que se han concedido beneficios tributarios para destinarlos a esa actividad.

Casi no hay dueño de universidad que no haya comenzado o reforzado, si acaso ya la había iniciado antes, su aventura por el mundo de la política. Los excedentes que parecen ser cuantiosos son invertidos en esta otra actividad. Lo que se deja de pagar en tributos se gasta en la promoción de la figura pública de sus autoridades. De esta manera, todos los peruanos terminamos pagando los afanes de quienes dan ese salto.

Los nombres de José Luna Gálvez, César Acuña Peralta, Fidel Ramírez, Raúl Diez Canseco, Rosa Núñez (candidata a vicepresidenta de la lista de Solidaridad Nacional) y muchos otros más en distintas partes del país atestiguan de la corrección de este aserto. Creo que es bueno que quién tiene vocación por lo público participe en la política, lo que no es tan deseable es que lo haga con las ayudas que provienen del resto de ciudadanos en forma de impuestos exonerados.

HAY QUE REVISAR LOS BENEFICIOS TRIBUTARIOS DE LA INVERSIÓN EN LA EDUCACIÓN
Las leyes deberían modificarse para que, sin disminuir el estímulo a reinvertir en el sector educación y, si acaso, permitiendo un beneficio especial pero moderado con relación a los excedentes, no se genere un traspaso de esos dineros a otras actividades donde quien tiene otro tipo de negocio, ocupación u oficio, sí tiene que pagar completa la tasa fijada. Los industriales pesqueros o los comerciantes de abarrotes tienen que contribuir al sostenimiento de las escuelas públicas o a la construcción de caminos.

Las normas de promoción en este sector han tenido su lógica en un momento en que había que salir de la concepción de una educación que no podía combinarse con el término lucro, al que se consideraba obsceno, y donde se pretendía que esta actividad se encargase sólo a apóstoles comprometidos con el ideal.


HAY QU
E TENER CUIDADO CON EL CULTO A LA PERSONALIDAD AUSPICIADO CON LOS IMPUESTOS QUE SE DEJAN DE PAGAR
Hoy, sin embargo se ha pasado de esa pretensión que pudo ser paralizante, al otro extremo, a aquél en el cual la educación se confunde, entre otras cosas, con el fomento del culto a la persona que resulta rector o promotor de esa casa de estudios. Hace pocos días tuve la oportunidad de concurrir a un acto de una de esas universidades y, además de tener que escuchar de cada uno de los oradores que pertenecían a esa institución, loas a ese personaje, me tocó oír en el propio himno de esa misma universidad, repetido el nombre de esta persona como si se tratara del “salve salve”.

Si quieren halagar su ego de esta forma, no tengo nada que objetar, pero que lo hagan con dinero que dejan de pagar al Estado y donde, en consecuencia, la carga para la satisfacción de las obras públicas tiene que repartirse entre menos, ya resulta enervante.

Si quieren hacer partidos, adelante, bienvenidos, pero que los mismos resulten financiados con los excedentes de esa actividad que ya es más económica que apostólica, no me parece correcto.

HAY QUE FISCALIZAR LA UTILIZACIÓN DE LOS FONDOS EXONERADOS
Por ello sería conveniente que se revisase tanto el contexto de las exoneraciones tributarias como la fiscalización de los montos que aparecen destinados a las tareas educativas pero que en realidad son utilizados a favor de sus propias campañas partidarias. ¿Son los sueldos que se pagan verdaderamente para profesores o investigadores, o se solventa con ello las planillas de los activistas encargados de recoger firmas o convocar adhesiones, o de organizar o arengar comités? ¿Son los alquileres que se pagan o las propiedades que se compran como si fueran para la universidad para que funcionen allí instalaciones que tienen que ver con el proceso de enseñanza, o se utilizan como locales partidarios? ¿Son los pasajes que se deducen como gasto comprados con el propósito de trasladar a maestros que ilustran a la población universitaria, o se utilizan para giras proselitistas? También sería interesante si el Jurado Nacional de Elecciones se puede dar una vuelta por este fundo.

En todo caso, esta debe ser una tarea del próximo parlamento. Allí veremos, entre otras cosas, cuántos de los medios de comunicación que reciben frecuente publicidad de estos negocios, van a matricularse en este objetivo y van a investigar sobre estos privilegios. De repente nos volvemos a dar cuenta, como en el caso de otras actividades, que los intereses se entremezclan y provocan silencios que resultan más ominosos en aquellos que siempre quieren ver la paja en el ojo ajeno.

En suma, sí creo que debe de haber un beneficio para quienes ayudan al Estado en el propósito de proveer educación a los peruanos, pero no siendo ya que se trata de un albur en el que no se conoce el destino de una inversión, debe rebajarse a un quinto de lo que hoy es ese beneficio, debe haber también una exoneración para todo aquello que sea reinvertido en el propósito educativo, pero debe haber también un mejor control para que so capa de una actividad importante en lo social, no se derive esos recursos exonerados hacia una actividad en la que deben de estar esos promotores en pie de igualdad con las demás personas que trabajan en otros sectores y que contribuyen con su esfuerzo al desarrollo del Perú.

Fotos tomadas de internet
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Perú Posible a través de Alberto Borea denunció al gobierno aprista ante el JNE por interferir en el proceso electoral. VEA EL VIDEO


Alberto Borea, Abogado de PP, detalló que la denuncia exige que se deje de emitir publicidad estatal que beneficiaría a la candidata oficialista Mercedes Aráoz.



La agrupación política Perú Posible, que lidera el ex mandatario y ahora candidato presidencial Alejandro Toledo, denunció esta tarde ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), una “interferencia” del gobierno aprista en el proceso electoral de cara a las presidenciales del 10 de abril. Así lo dio a conocer el abogado de PP, Alberto Borea.

Borea detalló ante la prensa que la denuncia exige que el gobierno deje de emitir publicidad estatal de obras como Agua para Todos o de electrificación rural porque “esto, sin duda, es una ventaja que saca la candidata de gobierno (Mercedes Aráoz) ante el resto de competidores”.

El Comercio.pe
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martes, 28 de diciembre de 2010

BUENOS CANDIDATOS, PARTIDOS, DEMOCRACIA INTERNA, VOTO PREFERENCIAL, DEMAGOGIA ACADÉMICA Y FACILISMO PERIODÍSTICO



Alberto Borea Odria


Cuando se acerca el momento de definir quiénes serán los candidatos al Congreso, la prensa, los miembros de las ONG y demás académicos, comienzan a dar consejos acá y acullá acerca de cuál debe ser el perfil de los candidatos que deben de presentar los partidos para la justa de Abril.

Pero esto no basta sólo que sea un buen deseo. Para llegar a ese producto tiene que trabajarse con seriedad y con tiempo y ello implica armonizar, cuando menos, los cinco conceptos a que se hace referencia en el título de este artículo. Además, cada uno de los actores debe de jugar su rol para evitar que un entremezclado de conceptos hagan imposible que se logre el bien deseado.

A LA CAZA DEL CANDIDATO IDEAL

Todos coinciden en que los candidatos deben ser perfectos: solventes académicamente, honestos en su conducta, honrados en su economía, leales al pueblo que los eligió y a los partidos que los postularon, respetuosos de las instituciones y de los valores nacionales, conocedores de los problemas del país, con conexión en los pueblos a los que pretenden representar, amén de otras características que escoge cada uno de los entrevistados o articulistas. Todas esas virtudes, por cierto, estiman que han estado ausentes (y lo han estado) en las últimas composiciones del Congreso. Especialmente desde el golpe de Fujimori.

¿Cómo se hace entonces para que esto no suceda? ¿Cómo elegimos buenos candidatos que de ser electos resulten siendo buenos parlamentarios? ¿Cómo hacemos realmente responsables a los partidos y no les atribuimos fallas del diseño que desde fuera se les impone?

LOS ESCOLLOS QUE SE PONEN A LOS PARTIDOS PARA CUMPLIR CON ESA TAREA. LA DEMOCRACIA INTERNA DE LOS ASCÉPTICOS

Sin duda, la primera responsabilidad corresponde a los Partidos Políticos, sin embargo, el sistema que se ha implantado traspolando lademocracia nacional a la marcha interna de los partidos constituye un primer escollo para hacer responsable a la dirigencia. Según lo que hoy se entiende como políticamente correcto, cada militante debe de tener un voto, independientemente de los méritos que haya desarrollado en su vida personal o en su entrega al Partido. De esta forma, un llegado ayer que cuenta con el apoyo de una gran maquinaria propagandística o un fuerte respaldo económico y que no conoce los fundamentos doctrinarios de la organización donde se ha inscrito la víspera o donde nunca ha hecho nada notable o que haya significado esfuerzo o sacrificio, puede imponerse con facilidad a los militantes que durante años han entregado su vida y comprometido sus bienes en la ilusión de construir un partido.

Por lo demás, en un parlamento, los partidos deben llevar a sus cuadros no sólo más identificados, sino mejor preparados para la tarea que se propone realizar. Si la prioridad del país para un quinquenio es la agricultura, entonces aunque cuenten con un gran matemático, más útil va a ser el que tenga menos pergaminos académicos pero con conocimientos más vinculados a esa rama que se quiere privilegiar. También debe llevar a aquellos que traducen mejor la esperanza del pueblo, porque también se presentan los casos de sabios totalmente alejados del sentimiento social. Después de todo, la democracia no es una sofocracia.

Todas estas y muchas más variables deben ser analizadas por los que tienen la responsabilidad de conducir. Por eso es que hemos propuesto en otros artículos y trabajos que se revise este concepto de democracia interna y que la mismas se haga a partir de un reconocimiento de méritos y actitudes o procederes considerados valiosos en ese partido, los que deben ser conocidos por los ciudadanos desde el momento mismo en que quieren afiliarse, de tal forma que a nadie se le engañe y que quien ingresa a una organización a tratar de cumplir su vocación pública conozca cual es el camino para ascender hasta el momento cumbre de la representación política o del gobierno en nombre de ese ideal que abrazó.

De esta forma, el partido puede hacerse responsable por lo que sus autoridades deciden y los dirigentes pueden dar la cara por aquellos que han incorporado a sus listas.

EL VOTO PREFERENCIAL DE QUIENES QUIEREN LA DEMOCRACIA PERFECTA. LA PRENSA QUE COADYUVA A LA DISTORSIÓN

Esta misma disyuntiva se presenta en cuanto al voto preferencial, pero con una responsabilidad compartida entre el partido y la ciudadanía. Es verdad que los partidos ceden a la tentación de presentar a las candidaturas a personajes populares que arrastran un voto no ilustrado, un voto inconsciente que confunde la notoriedad en distintos aspectos (deportivos, folklóricos, musicales, periodísticos, etc) con la tarea de representar al país dentro del programa de un partido. Pero también es cierto que la ciudadanía que luego reclama por la presencia de quienes resultan mudos o mudas en las cámaras y sin ideas solventes que proponer o conceptos claros para intercambiar en el debate, votaron por la matadora tal o el bailarín cual. Es más, la prensa, como es noticia que un farandulero pretenda representar al país por el sólo hecho de provenir de ese mundo, le dedica espacios infinitamente mayores que los que concede a aquellos que plantean los temas nacionales en términos racionales. Otra vez, la reiterancia pública sobre la obligación del partido no se conjuga con los instrumentos con los que posee para seleccionar y con el papel que juegan los demás actores que tienen una significación política en el país.

No obstante estos problemas serios, muchos se dejan llevar por los aparentemente correctos conceptos, como si se pudiera usar los mismos en naturalezas distintas con el mismo beneficio. No se ha hecho todavía un debate en serio sobre estos temas porque cuando se proponen se moteja a quien los plantea como poco democrático, con el agravante que quienes espetan el calificativo hicieron muy poco a pesar de sus posibilidades por la recuperación del sistema en el país cuando las épocas de eclipse de las libertades.

RESPONSABILIDAD PERO CON CAPACIDAD PARA DECIDIR

En suma, si lo que se quiere es una democracia actuante donde el pueblo elija entre los equipos que presentan los partidos, hay que dejar a estos que decidan cuáles son esas figuras a las que quieren representar, fiscalizando sólo, en todo caso, el cumplimiento de las normas que ellos mismos se dan para su funcionamiento interno. Si no las cumplen, debe de arbitrarse un camino al interior del propio partido para la resolución de los conflictos y si esto no es respetado o seguido deberá recién entrar la fiscalización externa.

Si la sociedad encuentra que los partidos con sus reglas no satisfacen su aspiración democrática, entonces se formarán nuevos que tendrán nuevas reglas y a los que la gente acudirá para reemplazar a aquellos antiguos que no supieron dar paso a las nuevas hornadas de políticos que van a pareciendo en una sociedad.

De otro modo es muy difícil exigirle responsabilidad a quien no tiene los instrumentos suficientes para controlar el resultado de sus propios actos. Será solamente deseos que se presentan como pensamientos, los famosos “wishful thinkings” o conceptos que sólo conseguirán por su inaplicabilidad real, una mayor desilusión al generarse una mayor distancia entre la norma y el hecho agravada por el continuo martilleo de que esa quimera es la forma perfecta de realizar la democracia.
Foto: Internet
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sábado, 25 de diciembre de 2010

LA LAMENTABLE POLÍTICA EXTERIOR DEL PERÚ CON RESPECTO A LA VENEZUELA DE HUGO CHÁVEZ



Alberto Borea Odria

Hace un par de días se ha anunciado que el Perú va a respaldar la candidatura de Venezuela para presidir la UNASUR o comunidad Sudamericana de Naciones. Esto viene a ser como la cereza del postre del desacierto y la felonía para con la democracia continental.

Este proceder que sería ya grave en cualquier Presidente que hubiese actuado de esta forma, es inexplicable además en el gobierno de un partido que batalló por la democracia desde su fundación y cuyo líder auroral dejó sentado que ese sistema y no las farsas que los dictadores y protodictadores instalaban en nuestro hemisferio, debería ser protegido por la acción conjunta de los países de la región.

EL LEGADO DE HAYA DE LA TORRE EN LA LUCHA POR LA DEMOCRACIA

Haya de la Torre llegó incluso a proponer la intervención armada para acabar con las satrapías que se instalaban en América, pues era consciente que con ello se violaban abiertamente los principios de igualdad y libertad y se dejaba al ser humano desamparado en manos de una supuesta independencia estatal que en realidad es manejada por los autócratas como un arma más para sojuzgar a sus pueblos. Hitler, por ejemplo, invocaba esa idea para exigir que los países civilizados de Europa no lo molestaran en su naciente persecución a los judíos o a los gitanos.

La Venezuela de Chávez, sostenida por la fuerza como lo acaba de reconocer el propio comandante general de su Ejército, envuelta en fraude en cada uno de los comicios donde se ha convocado a participar a la población en total desigualdad de oportunidades y con clara ventaja para el gobierno, quien blande amenazas contra los opositores y las cumple de inmediato quitando del trabajo a todos aquellos que, laborando en el sector público se atrevan a desafiar su reglaje, sigue distorsionando el sistema democrático. Lo peor es que ningún país dice seriamente nada.

LOS DOBLES ESTÁNDARES DE LA POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS EN ESTE PUNTO

Los Estados Unidos que hacen una cruzada vocal a favor de la democracia, callan en siete idiomas en tanto que, se dice, prefieren la tranquilidad en el suministro de petróleo que reciben de Venezuela, que una lucha por principios que le puedan conllevar un problema de escasez, lo que, naturalmente podrían reponer en tanto sus inacabables recursos energéticos y también económicos les permitirían mostrar su anchas espaldas para afrontar esta tarea.

Claro que ese país tampoco puede mostrar una ejecutoria santa en materia democrática. Recién con el Presidente Carter decidieron cambiar las reglas de la “ost politik” por la de un testimonio valorativo que elevase o ayudase a elevar el nivel de vida de todos los habitantes, por lo menos del hemisferio, cuando no del planeta.

Efectivamente, esto último puede resultarles más complicado dado el poder fáctico de China o Rusia, pero es inexplicable esta política de reafirmación de la boca para afuera de la democracia en el continente.

Eso no debe de inhibir a otros países a que se allanen a las tropelía y que dejen fluya ese mal ejemplo para el hemisferio con la consecuencia de dejar abandonados a su suerte a millones de ciudadanos venezolanos que no ven, como no vimos nosotros tampoco durante la dictadura del condenado Fujimori, una actitud militante de la mayoría de los países de la OEA.

EL GOLPE QUE ACABA DE PERPETRAR CHÁVEZ NUEVAMENTE EN VENEZUELA


Chávez acaba de dar un nuevo golpe de estado, esta vez al Congreso de su propio país, elegido además, bajo sus propias reglas, las que naturalmente tampoco respeta cuando las mismas no le sirven para lograr obtener sus objetivos. Es una vergüenza que el organismo continental y que Insulza no haya llamado a conferencia para analizar el problema generado por la ley de habilitación legislativa (léase también delegación de facultades para dictar leyes) que el Congreso que se va le ha dado por un plazo de 18 meses, en los cuales va a legislar sobre todo aquello que le venga en gana.

La primera pregunta que fluye de esta habilitación, es si se puede dar más que lo que se tiene. Vale decir, si se puede conceder facultades legislativas por un lapso mayor que aquel que el congreso que cesa va a mantenerse todavía en funciones. Lo obvio es que nadie puede dar lo que no tiene y, por lo mismo, este Congreso que ya termina no puede jurídicamente conceder facultades que les sería imposible detentar a él mismo, en tanto que dentro de pocos días serán otros diputados y será otra mayoría, otro Venezuela representada en ese recinto.

¿QUÉ LE FALTA AL CANCILLER PERUANO PARA INSISTIR EN AVALAR ESTOS DESPROPÓSITOS?

Frente a todo esto, sabiendo como se sabe en el Perú que comparte esa opinión mayoritaria que Venezuela no se conduce por la senda democrática que nosotros no solo aspiramos como deseo sino que tenemos como mandato en la Constitución y aún en el documento con que Fujimori adormeció al país, ¿cómo le damos respaldo a quien no respeta la libertad de prensa, a quien persigue a sus opositores, a quien destroza la democracia, a quien, finalmente, alborota al hemisferio con los ataques personales que espeta contra todo aquel Presidente o personaje que se atreve a ceñirse a los cánones de la democracia y a criticar lo que él hace con su pobre gente?

Frente a todo esto y aunque no sea muy académico el término, si vale preguntarse si no se da cuenta de lo que está haciendo y entonces no es muy ilustrado o si lo que le faltan son agallas o criadillas al Canciller del Perú. En todo caso, hay que llamarle la atención para que ello cambie.


Fotos: Internet

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