











Basta leer el preámbulo de la Constitución de 1979, redactado con una belleza literaria y una puntualidad jurídica impresionante por ese gran peruano que fue Andrés Townsend Ezcurra, para darse cuenta que ningún peruano debería de eximirse de hacer lo que el nuevo mandatario se comprometía a hacer: “honrar y respetar los valores y principios” de esa Constitución.
Dicha introducción no es otra cosa que un programa máximo para el Perú. Una aspiración que debemos de tener siempre presentes quienes nacimos en esta tierra de los Incas y donde cada uno de sus habitantes debe de encontrar un lugar en la construcción y en los beneficios que ha de recibir de esta sociedad. Donde nadie debe de quedar excluido, ni de la posibilidad de participar en su estructuración, ni de los derechos que le han de asistir tanto como individuo como en tanto persona.
He cre
ído necesario copiar ahora, en este artículo, para que lo conozcan quienes participen en el debate, este texto honrado por ese juramento, y de esta forma hacerse una idea si la grita promovida por la lideresa de la dictadura de los 90, Martha Chávez, y quien la acompañó en el despropósito, Luz Salgado, se justifican.
El preámbulo dice:
Nosotros, Representantes a la Asamblea Constituyente, invocando la protección de Dios, y en ejercicio de la potestad soberana que el pueblo del Perú nos ha conferido;
Creyentes en la primacía de la persona humana y en que todos los hombres, iguales en dignidad, tienen derechos de validez universal, anteriores y superiores al Estado;
Que la familia es célula básica de la sociedad y raíz de su grandeza, así como ámbito natural de la educación y la cultura;
Que el trabajo es deber y derecho de todos los hombre y representa la base del bienestar nacional;
Que la justicia es valor primario de la vida en comunidad y que el ordenamiento social se cimenta en el bien común y la solidaridad humana;
Decididos a promover la creación de una sociedad justa, libre y culta, sin explotados ni explotadores, exenta de toda discriminación por razones de sexo, raza, credo o condición social, donde la economía esté al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la economía; una sociedad abierta a formas superiores de convivencia y apta para recibir y aprovechar el influjo de la revolución científica, tecnológica, económica y social que transforma el mundo;
Decididos asimismo a fundar un Estado democrático, basado en la voluntad popular y en su libre y periódica consulta, que garantice, a través de instituciones estables y legítimas, la plena vigencia de los derechos humanos, la independencia y la unidad de la República; la dignidad creadora del trabajo; la participación de todos en el disfrute de la riqueza; la cancelación del subdesarrollo y la injusticia; el sometimiento de gobernantes y gobernados a la Constitución y la ley; y la efectiva responsabilidad de quienes ejercen función pública;
Convencidos de la necesidad de impulsar la integración de los pueblos latinoamericanos y de afirmar su independencia contra todo imperialismo;
Conscientes de la fraternidad de todos los hombres y de la necesidad de excluir la violencia como medio de procurar solución a conflictos internos e internacionales;
Animados por el propósito de mantener y consolidar la personalidad histórica de la Patria, síntesis de los valores egregios de múltiples origen que le han dado nacimiento; de defender su patrimonio cultural; y de asegurar el dominio y la preservación de sus recursos naturales; y,
Evocando las realizaciones justicieras de nuestro pasado autóctono; la fusión cultural y humana cumplida durante el virreinato; la gesta de los Libertadores de América que inició en el Perú Túpac Amaru y aquí culminaron San Martín y Bolívar; así como las sombras ilustres de Sánchez Carrión, fundador de la República y de todos nuestros próceres, héroes y luchadores sociales, y el largo combate del pueblo por alcanzar un régimen de libertad y justicia.
Como se puede apreciar claramente cada frase está llena de un contenido teleológico o finalista. Es una aspiración en sí de nuestro pueblo. Por ejemplo, la declaración de la superioridad de la persona sobre el estado, que ahuyenta precisamente el peligro de los totalitarismos y las dictaduras desde su propio enunciado. A ello se suma el reconocimiento que los derechos de esa persona son reconocidos y no otorgados por el Estado, por lo que no puede arrebatárselos en ninguna circunstancia. ¿Hay algo más lejos del chavismo venezolano, al que tanto dicen temer pero al que le sirvieron de ejemplo los propios fujimoristas, que eso?
¿No es correcto aspirar a la promoción de la creación de una sociedad justa, libre y culta, sin explotados ni explotadores, donde la economía esté al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la economía? Nada hay más en las antípodas de un estatismo marxista que esta afirmación, como, también hay que decirlo, nada está más lejos del neoliberalismo y el absolutismo individualista que este enunciado, con lo que el país se pone en el mero centro, alejado de ambos perniciosos extremos.
¿No es correcto aspirar a que el Perú se constituya en una sociedad abierta (lejos de los aislacionismos chauvinistas) apta para recibir y aprovechar el influjo de la revolución científica, tecnológica, económica y social que transforma el mundo?
¿Es justo de que se grite hasta desgañitarse y en presencia de presidentes de otras naciones, contra la decisión de fundar un estado democrático basado en la voluntad popular y en su libre y periódica consulta, que garantice instituciones estables y legítimas? Obviamente que para cualquier demócrata esto sería inexplicable, pero es claro que no lo es para quienes, como los fujimoristas, destrozaron el Estado de Derecho en el Perú y se rieron de su democracia, de sus habitantes y de sus instituciones.
¿Es indebido honrar el espíritu de una Carta que somete a los gobernantes a la Constitución y a la ley y pretende la efectiva responsabilidad de quienes ejercen función pública? Entiendo que para los fujimoristas lo sea. No hay que olvidar que tienen a más de 80 de sus cuadros, entre civiles y militares presos y condenados por corrupción y violación de derechos humanos, fuera de todos los demás que se escaparon. Tampoco hay que olvidar que su líder real, el ex dictador, se ha autoinculpado de corrupción y de delitos de interceptación telefónica en agravio de personas inermes.
¿Hay que denigrar de la necesidad de excluir la violencia como medio de procurar solución a conflictos internos e internacionales?
Pues bien, todos estos tópicos y los que se leen en el Preámbulo glosado no merecen sino adhesión.
Frente a esta declaración de principios y valores está el texto del
preámbulo chato y ramplón del documento que perpetró Fujimori en 1993 con ayuda de sus compinches y de un referéndum tramposo. Allí se dice textualmente:
“El Congreso Constituyente Democrático, invocando a Dios Todopoderoso, obedeciendo el mandato del pueblo peruano y recordando el sacrificio de todas las generaciones que nos han precedido en nuestra Patria”
Eso es todo. Vale decir, nada como alma, nada como espíritu, nada como proyecto nacional. Sólo como se verá en el articulado de ese documento, el acrecentamiento del poder del jefe del Ejecutivo, el achicamiento del parlamento, la liberación de los controles y, luego incluso, en la práctica, el desconocimiento de ese articulado que ellos mismos habían promulgado. En realidad allí sólo se ratifica la angurria con que se procedió por parte de la gavilla que se hizo del poder en 1992 y que lo exprimió hasta los extremos del enriquecimiento ilícito más inmundo.
Frente a esto, ¿hay alguna lógica para alarmarse o para rechazar la invocación presidencial de proponerle este norte al Perú?
Usted juzgará y le ruego expresar con sus amigos, sus conocidos, en los medios electrónicos o públicamente, de acuerdo a su vocación, los resultados de su análisis.
es un artículo escrito por una persona imparcial, sino por alguien comprometido con los valores éticos y democráticos que creo que deben instalarse en el Perú y a los que a mi entender no se serviría si Keiko Fujimori, primera dama y compañía permanente de quien está preso por la comisión de delitos de lesa humanidad y por haberse autoinculpado corrupto, ganara las elecciones.Hay que recordar que Alberto Fujimori, su padre, jefe político e imán de todo lo que se reúne en torno a Keiko Fujimori, aceptó haber dispuesto de 15 millones de dólares para compensar a Montesinos por los supuestos servicios que él consideró valiosos.
Discrepo y me repugna la prensa que quiere presentarse como imparcial cuando ya tomó posición y hace propaganda, ya no sólo expresa opinión, a la que siempre tiene derecho, por uno de los contendores y denuesta del otro.
No hay entonces ninguna pretensión de independencia en estas líneas, pero sí puntualizaciones claras, desde mi punto de vista, de lo que pasó esta noche del 29 de mayo en el debate.
Me pareció verdadera
mente desfachatado que la candidata Keiko Fujimori imputara a Ollanta Humala como golpista. ¿De dónde viene ella y su grupo? ¿No fue acaso de un golpe que cerró todos los órganos del Estado, se coludió con las fuerzas armadas, destrozó las instituciones y se robó todo lo que pudo en el país? Dice que Humala intentó dos golpes de Estado. ¿Cree acaso que en Noviembre del año 2000 no tenía el Perú derecho a insurgir contra el régimen corrupto de su padre que había fraguado el resultado electoral para pretender quedarse cinco años más en el poder?
Me pareció alucinar cuando escuchaba que combatiría la delincuencia de los carteristas y escaperos. Ella que ha estado codo a codo y de besitos con quienes robaron, según Transparencia Internacional más de 6,000 millones de dólares a un país pobre como el Perú. ¿Cómo combatirá la pequeña delincuencia si no dijo ni hizo nada cuando le llevaban la plata en carretilla y en efectivo para que hiciera sus estudios en Estados Unidos, cuando su padre, el autócrata declaraba que ganaba sólo 2,000 soles y que ella tenían unos gastos de 10,000 dólares al mes?
¿Cómo puede hablar sin que se le mueva un pelo de respetar al Poder Judicial y del Ministerio Público así como de la independencia de ambos, quien fue pareja de quien lo envileció al punto que varios de sus integrantes están purgando cárcel o han servido condenas por su actuación sumisa en todos esos años del gobierno de Fujimori? ¿No se acuerda del triste y delictivo papel que jugó Blanca Nélida Colán? ¿No sabe que esas instituciones fueron convertidas en armas de persecución de sus opositores?
¿Cómo puede tener la candidata Fujimori la cara dura de decir que se enfrentó a Montesinos cuando hasta el último día trepaba con las manos negras las rejas de palacio junto con su padre cuando ya se había descubierto todo el tinglado que montaron para destrozar al país y chantajear a quienes estaban en puestos públicos o a quienes pretendieran blandir su independencia? Yo recuerdo que quienes se enfrentaron a Montesinos fueron los jóvenes del Foro Universitario, los periodistas de Prensa Popular y Democracia, los intelectuales del Foro Democrático. Nunca escuchamos una sola palabra de ella en ese sentido.
¿Cómo puede hablar de fortalecer la Contraloría como garantía de la limpieza en la marcha del país, quien perteneció al gobierno del Contralor Víctor Caso Lay, nombrado por su padre y que se ha esfumado hasta hoy para no dar cuenta de todas las tropelías en las que participó y todos los silencios que produjo cuando los Fujimori y sus aliados se levantaban el santo y la limosna?
Si no fuera porque puede catalogarse como grosero, usaría otra palabra en vez de cuajo, para preguntarle ¿cómo puede acusar a Humala de querer cambiar la Constitución, cuando su padre se sentó en el mandato que el pueblo le había dado para gobernar de acuerdo a la carta de 1979, destrozándola para servirse de un papel que es una coartada para llamarla como “constitución de 1993? ¿O sea que hay que santificar su delito y hay que considerar como sacrosanto ese emplasto? Dice que ella se compromete a no convocar una Constituyente. ¿Y para que la necesitaría si ya hizo lo que le dio la gana junto con su padre, burlándose del Estado de Derecho en el Perú?
¿Podemos creerle cuando habla de respetar los derechos de los trabajadores a quien encarna el régimen que más despedidos ha producido en el Perú y que desconoció más severamente los derechos laborales, echando, sólo en el Estado a más de 50,000 servidores? ¿a quién institucionalizó los “services”?
¿Cómo puede pretender que le creamos en su mentada apuesta por el diálogo cuando encerraba a los dirigentes sociales que reclamaban por luz, agua, pistas o veredas para sus comunidades, acusándolos de agitadores terroristas?
¿Cómo puede hablar de defender la soberanía la primera dama de un régimen que por la falta de previsión de su padre nos puso a merced de un ataque desde el Norte y regaló Tiwinza y dos pasos al Amazonas?
Es increíble que cuando se refiere al gobierno de su padre hable como de los errores del gobierno de terceros, cuando ella estuvo en la posicion encumbrada desde la que procedió.
NO CONTESTÓ LAS OBJECIONES QUE SE LE HICIERON Y SE LE BORRÓ LA EXPRESIÓN QUE PRETENDIÓ PROYECTAR AL INICIO DEL DEBATE
gran prensa puede hacer pasar por alto estas ruedas de molino con las que pretende hacer comulgar al pueblo peruano. No contestó ninguna de las puntualizaciones que le hizo el candidato de Gana Perú. Se pasó por alto directamente lo relativo a lo que había hecho para evitar la esterilización de más de 300,000 mujeres que ordenó hacer su padre cuando ella, que ahora habla de sus hijos, los que sí pudo tener porque no le ligaron las trompas inconsultamente, era primera dama y ya bastante mayor de edad para darse cuenta de lo que se trataba y apartarse del gobierno en el caso de una discrepancia.
En cada oportunidad que se le recordó la corrupción rampante del gobierno de su padre, en el que ella participó se calló en 20 idiomas.
Sin embargo, no pudo ocultar su rabia cuando Ollanta Humala le recordó las inconsecuencias y los latrocinios que se cometieron en su gobierno. A los cuatro minutos de iniciado el debate se le acabo la sonrisa “nice” con la que abrió su participación. Apenas le empezaron a poner el dedo en cualquier parte del cuerpo de su exposición, saltaba la pus.
En suma, un debate que para quien quiera ver no tiene manera de encontrarla como una persona digna en quien confiar. Una persona que obviamente perdió hasta en las formas que deben de mantenerse en un debate.
Dios quiera iluminar a los peruanos este domingo 5 de junio nos enrumbemos por un camino en el que todavía no hemos transitado y, aunque con temores, no será con indignidad que lo emprendamos. Y si Ollanta Humala quiere apartarse de la democracia, quienes hoy nos vemos en la alternativa de votar por él, sabremos también enfrentarlo en su momento, como enrostramos desde muy jóvenes a Velasco, al García de pretensiones cesaristas de la década de los 80 y al Fujimori dictador.



El Foro no consintió el embuste alimentado por las encuestas que supuestamente hizo la dictadura que decían que el 85% de los peruanos se mostraban conformes con el zarpazo del autócrata japonés. Y aún cuando así hubiese sido, un ideal nacional, una meta tan valiosa como la democracia, no podía perderse por la inacción de los peruanos.
El Foro Democrático se conformó por personas que no tenían rabo de paja y que reclamaban el respeto a los derechos humanos, a la libertad de prensa y al ejercicio cabal de las libertades cívicas.
Entre sus programas estuvo el Foro Universitario, que convocó y formó a nuevas hornadas identificadas con los valores democráticos. Junto a éste se llevó adelante otras tareas como las mesas redondas contestarías con participantes de expositores de todas partes del mundo, así como el programa Prensa Popular y Democracia que se desarrolló en todo el país. Todo ello fue generando una plataforma cívica que permitió la organización para la búsqueda de firmas para un referéndum contra la ilegítima reelección de Fujimori consiguiéndose casi dos millones de ellas. En todos esos años, la dictadura no pudo despegarse de esa sombra que la persiguió. Estoy seguro que desde el SIN apostaron a que el Foro se desintegraría por el silencio al que lo quisieron condenar o, simplemente, por el cansancio. Nada de eso pasó.
Hoy vuelve la democracia a estar en veremos. Los postulantes que han pasado a la segunda vuelta no se han distinguido por su apego a ella. Una candidata fue parte integrante de esa farsa corrupta en la posición de primera dama. El equipo que la rodea es el mismo que rodeó al preso de la DIROES. El otro candidato todavía no convence a cabalidad en su maduración hacia la aceptación de este sistema.
Hay una severa desconfianza en el desempeño democrático de ambos así como también en lo que pueden hacer los otros factores reales del poder, para los cuales el interés económico está más allá de los valores.
En esa incertidumbre, el Foro Democrático tiene nuevamente una tarea que cumplir, con la vigilancia permanente, cualquiera sea quien gane la elección, para que se cumpla con lo que se dice respecto a la democracia. Para que no nos hagan retroceder en lo ya avanzado en este camino, para que las promesas no se esfumen y para que el país ahonde en su identificación con un sistema que cada día tiene que ser, como lo implicara Churchill, menos malo, porque siendo muchas veces insuficiente, es mejor que cualquier otro. Ojalá que quien triunfe satisfaga sus estándares. Confiamos en que así sea, pero como versa un dicho alemán, confiar es bueno, pero controlar es mejor.
Si desde la política no se pudo completar este desarrollo, tendrá que venir en su auxilio la sociedad civil, con sus ilusiones y sus limitaciones organizativas y económicas, pero, eso sí, con la fuerza que presta un ideal superior que queremos que se plasme definitivamente como patrón en nuestro Perú. Por eso vuelve a la palestra el Foro Democrático en la esperanza de concluir en este quinquenio, su tarea formativa y dejar la posta en manos de partidos consolidados y líderes comprometidos.
Alberto Borea Odria
Nota: Este Articulo también ha sido publicado en la revista Caretas en la edición 19 de mayo del 2011. Click aqui para ver el articulo en Caretas
