viernes, 16 de septiembre de 2011

CONGRESO ITINERANTE




Es cierto que el Congreso no pasa por un buen momento en el rubro de la aprobación popular. No sólo por su pauperización a partir del golpe de 1992, sino porque se espera de quienes lo integran cosas que no pueden hacer porque las normas de distribución del poder le encargan esas tareas a otros poderes, sino, porque además, los parlamentarios insisten en hacer aquello que les está vedado.


La tarea parlamentaria exige un esfuerzo serio por darle un norte al país. Las leyes lo que hacen es planificar el destino del mismo. Señalan qué es lo que ha de hacerse frente a determinadas circunstancias, qué es lo que hay que fomentar para que los privados se embarquen en esas travesías poniendo en juego sus recursos, así como ordena sancionar a quienes trasgredan el orden social que se fija en las leyes.

Esa tarea, sin embargo, no ha sido difundida y ha quedado retrasada en el circuito de la comunicación social. Los parlamentarios no tienen cómo comunicarse con la población si no es a través de la prensa. Todavía los medios alternativos como el internet o las demás técnicas no son de uso tan masivo como para suplir la aparición en las pantallas de los canales de señal abierta, o para que se escuche su voz en las radios de alcance nacional.


Cómo hacer para que el circuito político no se desencuentre del circuito social es uno de los dilemas de la democracia actual. Si no se hallan canales para que los elegidos puedan comunicar a sus electores el sentido de su proceder en la Cámara a la cual estos los enviaron, entonces se produce un desilusión y una continua erosión en la legitimidad del Congreso.

Esa comunicación, además, debe de hacerse sobre los tópicos serios y de forma adecuada. Con espacio para que se formulen conceptos sin interrupción por parte de un interlocutor que quiere respuestas inmediatas como si se tratara de rendir lo que en la escuela se llama un examen “objetivo”. Conceder espacios radiales y televisivos a los partidos para que constantemente realicen esta tarea, me parece esencial.

De esta forma, los parlamentarios tendrán presencia sin tener que pagar el alto costo del “figuretismo”, que los hace aparecer haciendo cualquier cosa con tal de recordarle a la ciudadanía su existencia, aunque ello los convierta en bufos o comparsas. Así se podrá, por parte del electorado, comparar propuestas y constatar actitudes.
Las respuestas a estos reclamos no pueden darse como consecuencia de lo que diga una pluma tirada al viento, deben trabajarse a partir del rol y la función que les toca cumplir.

Es por eso que hay que revisar la respuesta de los viajes del pleno a las provincias. La visita a Ica no ha sido buena. Que vaya cada parlamentario mensualmente a dos provincias de las que lo eligieron, sí es indispensable. Que dé cuenta de sus reuniones con la población, importante. Pero que se pretenda que con una puesta en escena se resuelve el problema, me parece un error que agravará las cosas.

Alberto Borea Odria

Imagenes tomadas de internet
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miércoles, 14 de septiembre de 2011

La reforma constitucional y las lecturas sesgadas



Tal es el pánico que produce en los sahumadores de la “constitución” de 1993, la posibilidad del debate en serio esta vez, acerca de su legitimidad que pretenden decir que la encuesta que encargaron con preguntas oblicuas, confina a sólo un 11% el reclamo por el retorno a la dignidad extraviada que se presenta cuando un pueblo decide obedecer la legislación impuesta por una gavilla de delincuentes (asesinos, peculadores, violadores de los derechos a la intimidad personal, etc.) en donde no decidieron otra cosa que acrecer su poder, desentenderse de los límites a su ejercicio, romper cualquier concepto de pluralidad y congelar un modelo económico como más santo que la Biblia. Vale decir, donde se da la contra a todo aquello que la doctrina considera elemental para que se alcance la categoría de Constitución.


La encuesta en mención señala cuatro categorías y en tres de ellas se deja en claro que el país no está conforme con la situación tal como está en materia de carta magna. Sin embargo, su conclusión es otra. Dicen que no tiene sustento el debate constitucional porque sólo 12% respalda en su integridad el retorno a la Carta de 1979.

Ello significa crearse una realidad que no existe para combatirla y darse por vencedores de una batalla que nunca se ha presentado. Entre quienes aspiramos en el mundo del Derecho y la Academia al retorno a la legitimidad constitucional no hay quien piense que la Carta de 1979 tiene que ponerse en vigor sin modificaciones dictadas por las nuevas realidades que tenemos que vivir y sin normas transitorias que eviten que se genere una situación de desorden jurídico por lo sucedido en los 18 años que corren desde que nos endilgaron por la vía del fraude un texto cuyo primer y principal objetivo fue adormecer a la población acerca de la ausencia de un estado de Derecho.

Por eso, la conclusión a la que arriban es falaz. Esa encuesta debe de leerse en otra forma. Sólo 22% de peruanos está de acuerdo con lo que ahora tenemos, por lo que 78% piensa que debe de abordarse la reforma de las normas constitucionales del Perú. El 20% piensa que debe de cambiarse por una nueva. 12% piensa que el documento de base para ese trabajo debe ser la Constitución de 1979 y 39 % la “constitución” de 1993. 7%, finalmente, no opina. O sea que, descontado el 7% de abstención y recalculado el total tenemos que el 76.34% piensa que debe darse un debate constitucional.

Sin embargo, los entusiastas del texto Fujimorista presentan el resultado como si estuviera desahuciada la idea de la reforma, cuando está más viva que nunca. Que el resultado termine siendo uno u otro no implica que no deba de producirse la discusión. La “constitución” de 1993 tal como está tiene el tiempo contado y paso a paso, con la determinación del país, se abrirá nuevamente el debate que el nudo interés quiso y quiere cerrar.

Alberto Borea Odria
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lunes, 12 de septiembre de 2011

El impuesto a las sobreganancias: no se cayó el mundo





La imposición del tributo a las sobreganancias de la minería no acabó con las buenas relaciones entre las empresas mineras y el estado peruano ni ha provocado la estampida que anunciaron quienes a toda

costa insisten en no tocar ni con el pétalo de una rosa al gran capital, aunque ello implique dejar de lado la solidaridad esencial para la marcha de una nación.


Por el contrario, la paz social y el desarrollo que se puede alcanzar a través de los frutos de esta contribución van a ayudar a que los peruanos mejoren en sus condiciones de vida y de esa forma puedan, ellos mismos y cada vez con menos apoyo del Estado, ir trazando y alcanzando esas metas propias que La Libertad le permite a los seres humanos que salen de las urgencias propias de la miseria, donde, lamentablemente, sólo se puede atender a la necesidad del día.

Los tres mil millones de soles no son, para lo que ganan las mineras con la extracción de un mineral que no va a poder ser empleado por el país, una inmensa compensación, pero sí hace empalidecer hasta la vergüenza los 500 millones de soles que el APRA presentó como si fuese un gran logro al inicio de su gobierno. ¿Fueron en realidad tan incapaces para obtener lo que ya en todo el mundo se lograba? ¿Les faltó decisión para conseguir aquello que su propio fundador, al que casi han olvidado, les decía que era posible sabiendo plantear bien las cosas? No queremos imaginar otra eventualidad.

Ha quedado demostrado que el impuesto a las sobreganancias mineras es razonable. Nadie quien invierte cuando el precio del mineral está, por decir en doscientos dólares, deja de estimar la ganancia suficiente y el riesgo consecuente para el caso de una rebaja del precio de ese bien. Cualquier cosa por encima de ello es un plus que está muy bien que se perciba, pero que se comparta, puesto que las condiciones que pudo fijar el Estado, por ceder esa riqueza hubieran sido distintas de saberse que el valor de venta del mismo era, por decir, de 1,800. Aquí se produjo lo que los romanos llamaron un cambio fundamental en las circunstancias, que rompe el sinalagma o equilibrio que se debe dar entre las prestaciones y que autoriza, especialmente a la parte menos favorecida que en este caso es el Estado de un país pobre frente a las transnacionales, a volver a discutir los términos en que se pactó.

Por eso es que nadie en verdad se alarmó. Claro está que quienes ganan fortunas posiblemente quisieron seguir ganándolas en tanto los demás no protestaran, pero entendieron lógico que el reclamo se produjese y, así las cosas, mejor es no enervar la paz social que sólo se puede construir sobre la base de la justicia. Paz social, que como señala Stiglitz, es esencial para el desarrollo económico de los países y del propio mundo.

Alberto Borea Odria
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sábado, 10 de septiembre de 2011

El foro universitario



Ibo Urbiola, joven profesional en las ciencias políticas, acaba de publicar recientemente un libro al que ha denominado “Foro Democrático. Jaque a la dictadura”. Ese libro ha sido editado por El Virrey.

Dicho libro llena un vacío en las publicaciones acerca de la lucha política que entablamos quienes nos resistimos a aceptar tanto la dictadura de Fujimori cuanto la dictadura como proyecto conveniente para el desarrollo de una nación.

En los 8 años y 8 meses que corrieron entre el golpe de Estado de Fujimori y su fuga al Japón, ninguna institución fue más firme que el Foro Democrático, nacida de la misma sociedad civil ante el acomplejamiento de los partidos políticos, que era a quienes correspondía, por mandato constitucional, canalizar las inquietudes cívicas y procurar en la arena pública, la reinstauración de la democracia.

La verdad es que muchos de ellos miraron hacia otro lado y participaron del embuste de presentar al Perú como un régimen democrático con gobierno y oposición sanos.

Los demás, se quebraron de tal forma que no fueron capaces de articular respuestas. La dictadura los arrasó. Sin embargo, varios de sus dirigentes tuvieron la generosidad de participar dentro de la estructura plural que se formó en el Foro Democrático privilegiando los valores del sistema y dejando de lado los debates que es bueno se den cuando la democracia está vigente. Entre ellos cabe destacar a Valentín Paniagua, a Mauricio Mulder, a Lourdes Flores Nano (de retorno de su postura inicial condescendiente con el Fujimorismo), a Javier Diez Canseco, a Rolando Breña y a muchísimos otros que hicieron honor al papel que le toca jugar a los políticos en las sociedades libres.

Pero el libro destaca el rol que jugaron los jóvenes que se constituyeron en el Foro Universitario, cuya idea nació como consecuencia de una reunión habida en nuestro pequeño local de la calle Colón el miércoles siguiente al anunciado triunfo de Fujimori sobre Javier Pérez de Cuéllar. Estábamos esa noche César Rodríguez Rabanal, Fernando de la Flor, Ángel Delgado, Julio Cotler y yo. Se discutió sobre cómo hacer que la sociedad tomara conciencia sobre el valor del sistema eclipsado y se propuso un trabajo en dos niveles, el de ir a las universidades a buscar jóvenes inquietos y capaces de asumir el reto de una mayor movilización, y el de hablarle a la conciencia de los periodistas de provincia en el programa Prensa Popular y Democracia, que se desarrolló en todo el Perú.

Julio Cotler dijo: si no conseguimos que los jóvenes adopten el proyecto como suyo, el país no tiene cura. Hagamos el intento.

Lo hicimos y allí nació el Foro Universitario. ¿Cómo se desarrolló y qué es lo que hizo, y cómo lo hizo? Lea el libro de Ibo Urbiola. El Perú debe conocer la importancia de estos esfuerzos. Ello demuestra que en nuestra nación de hoy, también nuestra juventud ha sabido escribir páginas gloriosas y pacíficas, enarbolando valores superiores y sin mensajes extremistas.

Alberto Borea Odria
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lunes, 1 de agosto de 2011

Panamericana TV: Abogado Alberto Borea defendió el juramento del Humala por la Constitución de 1979. VER EL VIDEO


El abogado Alberto Borea, defendió en 24 Horas el juramento por la Constitución de 1979 del presidente Ollanta Humala al asumir la primera magistratura de la Nación, el letrado indicó que la Carta Magna anterior se basa en la economía al servicio del ser humano.



Fuente: www.panamericana.pe
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EL JURAMENTO DEL PRESIDENTE HUMALA Y LA “CONSTITUCIÓN” DE FUJIMORI





A raíz del discurso inaugural de la Presidencia de Ollanta Humala, el fujimorismo y muchos de quienes están en los sectores más acomodados económicamente hablando del país, han reaccionado desaforadamente cuando el Presidente manifestó que honraría los valores y principios de la Constitución de 1979, producto de una Asamblea Constituyente que se llevó a cabo en un ambiente de libertad y con la perspectiva de una auténtica democracia a la vista.

Basta leer el preámbulo de la Constitución de 1979, redactado con una belleza literaria y una puntualidad jurídica impresionante por ese gran peruano que fue Andrés Townsend Ezcurra, para darse cuenta que ningún peruano debería de eximirse de hacer lo que el nuevo mandatario se comprometía a hacer: “honrar y respetar los valores y principios” de esa Constitución.

Dicha introducción no es otra cosa que un programa máximo para el Perú. Una aspiración que debemos de tener siempre presentes quienes nacimos en esta tierra de los Incas y donde cada uno de sus habitantes debe de encontrar un lugar en la construcción y en los beneficios que ha de recibir de esta sociedad. Donde nadie debe de quedar excluido, ni de la posibilidad de participar en su estructuración, ni de los derechos que le han de asistir tanto como individuo como en tanto persona.

He creído necesario copiar ahora, en este artículo, para que lo conozcan quienes participen en el debate, este texto honrado por ese juramento, y de esta forma hacerse una idea si la grita promovida por la lideresa de la dictadura de los 90, Martha Chávez, y quien la acompañó en el despropósito, Luz Salgado, se justifican.

El preámbulo dice:

Nosotros, Representantes a la Asamblea Constituyente, invocando la protección de Dios, y en ejercicio de la potestad soberana que el pueblo del Perú nos ha conferido;

Creyentes en la primacía de la persona humana y en que todos los hombres, iguales en dignidad, tienen derechos de validez universal, anteriores y superiores al Estado;

Que la familia es célula básica de la sociedad y raíz de su grandeza, así como ámbito natural de la educación y la cultura;

Que el trabajo es deber y derecho de todos los hombre y representa la base del bienestar nacional;

Que la justicia es valor primario de la vida en comunidad y que el ordenamiento social se cimenta en el bien común y la solidaridad humana;

Decididos a promover la creación de una sociedad justa, libre y culta, sin explotados ni explotadores, exenta de toda discriminación por razones de sexo, raza, credo o condición social, donde la economía esté al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la economía; una sociedad abierta a formas superiores de convivencia y apta para recibir y aprovechar el influjo de la revolución científica, tecnológica, económica y social que transforma el mundo;

Decididos asimismo a fundar un Estado democrático, basado en la voluntad popular y en su libre y periódica consulta, que garantice, a través de instituciones estables y legítimas, la plena vigencia de los derechos humanos, la independencia y la unidad de la República; la dignidad creadora del trabajo; la participación de todos en el disfrute de la riqueza; la cancelación del subdesarrollo y la injusticia; el sometimiento de gobernantes y gobernados a la Constitución y la ley; y la efectiva responsabilidad de quienes ejercen función pública;

Convencidos de la necesidad de impulsar la integración de los pueblos latinoamericanos y de afirmar su independencia contra todo imperialismo;

Conscientes de la fraternidad de todos los hombres y de la necesidad de excluir la violencia como medio de procurar solución a conflictos internos e internacionales;

Animados por el propósito de mantener y consolidar la personalidad histórica de la Patria, síntesis de los valores egregios de múltiples origen que le han dado nacimiento; de defender su patrimonio cultural; y de asegurar el dominio y la preservación de sus recursos naturales; y,

Evocando las realizaciones justicieras de nuestro pasado autóctono; la fusión cultural y humana cumplida durante el virreinato; la gesta de los Libertadores de América que inició en el Perú Túpac Amaru y aquí culminaron San Martín y Bolívar; así como las sombras ilustres de Sánchez Carrión, fundador de la República y de todos nuestros próceres, héroes y luchadores sociales, y el largo combate del pueblo por alcanzar un régimen de libertad y justicia.

Como se puede apreciar claramente cada frase está llena de un contenido teleológico o finalista. Es una aspiración en sí de nuestro pueblo. Por ejemplo, la declaración de la superioridad de la persona sobre el estado, que ahuyenta precisamente el peligro de los totalitarismos y las dictaduras desde su propio enunciado. A ello se suma el reconocimiento que los derechos de esa persona son reconocidos y no otorgados por el Estado, por lo que no puede arrebatárselos en ninguna circunstancia. ¿Hay algo más lejos del chavismo venezolano, al que tanto dicen temer pero al que le sirvieron de ejemplo los propios fujimoristas, que eso?

¿No es correcto aspirar a la promoción de la creación de una sociedad justa, libre y culta, sin explotados ni explotadores, donde la economía esté al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la economía? Nada hay más en las antípodas de un estatismo marxista que esta afirmación, como, también hay que decirlo, nada está más lejos del neoliberalismo y el absolutismo individualista que este enunciado, con lo que el país se pone en el mero centro, alejado de ambos perniciosos extremos.

¿No es correcto aspirar a que el Perú se constituya en una sociedad abierta (lejos de los aislacionismos chauvinistas) apta para recibir y aprovechar el influjo de la revolución científica, tecnológica, económica y social que transforma el mundo?

¿Es justo de que se grite hasta desgañitarse y en presencia de presidentes de otras naciones, contra la decisión de fundar un estado democrático basado en la voluntad popular y en su libre y periódica consulta, que garantice instituciones estables y legítimas? Obviamente que para cualquier demócrata esto sería inexplicable, pero es claro que no lo es para quienes, como los fujimoristas, destrozaron el Estado de Derecho en el Perú y se rieron de su democracia, de sus habitantes y de sus instituciones.

¿Es indebido honrar el espíritu de una Carta que somete a los gobernantes a la Constitución y a la ley y pretende la efectiva responsabilidad de quienes ejercen función pública? Entiendo que para los fujimoristas lo sea. No hay que olvidar que tienen a más de 80 de sus cuadros, entre civiles y militares presos y condenados por corrupción y violación de derechos humanos, fuera de todos los demás que se escaparon. Tampoco hay que olvidar que su líder real, el ex dictador, se ha autoinculpado de corrupción y de delitos de interceptación telefónica en agravio de personas inermes.

¿Hay que denigrar de la necesidad de excluir la violencia como medio de procurar solución a conflictos internos e internacionales?

Pues bien, todos estos tópicos y los que se leen en el Preámbulo glosado no merecen sino adhesión.

Frente a esta declaración de principios y valores está el texto del preámbulo chato y ramplón del documento que perpetró Fujimori en 1993 con ayuda de sus compinches y de un referéndum tramposo. Allí se dice textualmente:


“El Congreso Constituyente Democrático, invocando a Dios Todopoderoso, obedeciendo el mandato del pueblo peruano y recordando el sacrificio de todas las generaciones que nos han precedido en nuestra Patria”

Eso es todo. Vale decir, nada como alma, nada como espíritu, nada como proyecto nacional. Sólo como se verá en el articulado de ese documento, el acrecentamiento del poder del jefe del Ejecutivo, el achicamiento del parlamento, la liberación de los controles y, luego incluso, en la práctica, el desconocimiento de ese articulado que ellos mismos habían promulgado. En realidad allí sólo se ratifica la angurria con que se procedió por parte de la gavilla que se hizo del poder en 1992 y que lo exprimió hasta los extremos del enriquecimiento ilícito más inmundo.

Frente a esto, ¿hay alguna lógica para alarmarse o para rechazar la invocación presidencial de proponerle este norte al Perú?

Usted juzgará y le ruego expresar con sus amigos, sus conocidos, en los medios electrónicos o públicamente, de acuerdo a su vocación, los resultados de su análisis.
Alberto Borea Odria
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lunes, 30 de mayo de 2011

EL DEBATE FUJIMORI - HUMALA: MI BALANCE


Este no es un artículo escrito por una persona imparcial, sino por alguien comprometido con los valores éticos y democráticos que creo que deben instalarse en el Perú y a los que a mi entender no se serviría si Keiko Fujimori, primera dama y compañía permanente de quien está preso por la comisión de delitos de lesa humanidad y por haberse autoinculpado corrupto, ganara las elecciones.

Hay que recordar que Alberto Fujimori, su padre, jefe político e imán de todo lo que se reúne en torno a Keiko Fujimori, aceptó haber dispuesto de 15 millones de dólares para compensar a Montesinos por los supuestos servicios que él consideró valiosos.

Discrepo y me repugna la prensa que quiere presentarse como imparcial cuando ya tomó posición y hace propaganda, ya no sólo expresa opinión, a la que siempre tiene derecho, por uno de los contendores y denuesta del otro.

No hay entonces ninguna pretensión de independencia en estas líneas, pero sí puntualizaciones claras, desde mi punto de vista, de lo que pasó esta noche del 29 de mayo en el debate.


¡CREE LA CANDIDATA FUJIMORI QUE LOS PERUANOS SOMOS DESMEMORIADOS Y QUE NO RECORDAMOS TODO EL DAÑO QUE SU GOBIERNO HIZO AL PAÍS?

Me pareció verdaderamente desfachatado que la candidata Keiko Fujimori imputara a Ollanta Humala como golpista. ¿De dónde viene ella y su grupo? ¿No fue acaso de un golpe que cerró todos los órganos del Estado, se coludió con las fuerzas armadas, destrozó las instituciones y se robó todo lo que pudo en el país? Dice que Humala intentó dos golpes de Estado. ¿Cree acaso que en Noviembre del año 2000 no tenía el Perú derecho a insurgir contra el régimen corrupto de su padre que había fraguado el resultado electoral para pretender quedarse cinco años más en el poder?

Me pareció alucinar cuando escuchaba que combatiría la delincuencia de los carteristas y escaperos. Ella que ha estado codo a codo y de besitos con quienes robaron, según Transparencia Internacional más de 6,000 millones de dólares a un país pobre como el Perú. ¿Cómo combatirá la pequeña delincuencia si no dijo ni hizo nada cuando le llevaban la plata en carretilla y en efectivo para que hiciera sus estudios en Estados Unidos, cuando su padre, el autócrata declaraba que ganaba sólo 2,000 soles y que ella tenían unos gastos de 10,000 dólares al mes?

¿Cómo puede hablar sin que se le mueva un pelo de respetar al Poder Judicial y del Ministerio Público así como de la independencia de ambos, quien fue pareja de quien lo envileció al punto que varios de sus integrantes están purgando cárcel o han servido condenas por su actuación sumisa en todos esos años del gobierno de Fujimori? ¿No se acuerda del triste y delictivo papel que jugó Blanca Nélida Colán? ¿No sabe que esas instituciones fueron convertidas en armas de persecución de sus opositores?

¿Cómo puede tener la candidata Fujimori la cara dura de decir que se enfrentó a Montesinos cuando hasta el último día trepaba con las manos negras las rejas de palacio junto con su padre cuando ya se había descubierto todo el tinglado que montaron para destrozar al país y chantajear a quienes estaban en puestos públicos o a quienes pretendieran blandir su independencia? Yo recuerdo que quienes se enfrentaron a Montesinos fueron los jóvenes del Foro Universitario, los periodistas de Prensa Popular y Democracia, los intelectuales del Foro Democrático. Nunca escuchamos una sola palabra de ella en ese sentido.

¿Cómo puede hablar de fortalecer la Contraloría como garantía de la limpieza en la marcha del país, quien perteneció al gobierno del Contralor Víctor Caso Lay, nombrado por su padre y que se ha esfumado hasta hoy para no dar cuenta de todas las tropelías en las que participó y todos los silencios que produjo cuando los Fujimori y sus aliados se levantaban el santo y la limosna?

Si no fuera porque puede catalogarse como grosero, usaría otra palabra en vez de cuajo, para preguntarle ¿cómo puede acusar a Humala de querer cambiar la Constitución, cuando su padre se sentó en el mandato que el pueblo le había dado para gobernar de acuerdo a la carta de 1979, destrozándola para servirse de un papel que es una coartada para llamarla como “constitución de 1993? ¿O sea que hay que santificar su delito y hay que considerar como sacrosanto ese emplasto? Dice que ella se compromete a no convocar una Constituyente. ¿Y para que la necesitaría si ya hizo lo que le dio la gana junto con su padre, burlándose del Estado de Derecho en el Perú?

¿Podemos creerle cuando habla de respetar los derechos de los trabajadores a quien encarna el régimen que más despedidos ha producido en el Perú y que desconoció más severamente los derechos laborales, echando, sólo en el Estado a más de 50,000 servidores? ¿a quién institucionalizó los “services”?

¿Cómo puede pretender que le creamos en su mentada apuesta por el diálogo cuando encerraba a los dirigentes sociales que reclamaban por luz, agua, pistas o veredas para sus comunidades, acusándolos de agitadores terroristas?

¿Cómo puede hablar de defender la soberanía la primera dama de un régimen que por la falta de previsión de su padre nos puso a merced de un ataque desde el Norte y regaló Tiwinza y dos pasos al Amazonas?

Es increíble que cuando se refiere al gobierno de su padre hable como de los errores del gobierno de terceros, cuando ella estuvo en la posicion encumbrada desde la que procedió.

NO CONTESTÓ LAS OBJECIONES QUE SE LE HICIERON Y SE LE BORRÓ LA EXPRESIÓN QUE PRETENDIÓ PROYECTAR AL INICIO DEL DEBATE
Sólo la obsecuencia de la
gran prensa puede hacer pasar por alto estas ruedas de molino con las que pretende hacer comulgar al pueblo peruano.

No contestó ninguna de las puntualizaciones que le hizo el candidato de Gana Perú. Se pasó por alto directamente lo relativo a lo que había hecho para evitar la esterilización de más de 300,000 mujeres que ordenó hacer su padre cuando ella, que ahora habla de sus hijos, los que sí pudo tener porque no le ligaron las trompas inconsultamente, era primera dama y ya bastante mayor de edad para darse cuenta de lo que se trataba y apartarse del gobierno en el caso de una discrepancia.

En cada oportunidad que se le recordó la corrupción rampante del gobierno de su padre, en el que ella participó se calló en 20 idiomas.

Sin embargo, no pudo ocultar su rabia cuando Ollanta Humala le recordó las inconsecuencias y los latrocinios que se cometieron en su gobierno. A los cuatro minutos de iniciado el debate se le acabo la sonrisa “nice” con la que abrió su participación. Apenas le empezaron a poner el dedo en cualquier parte del cuerpo de su exposición, saltaba la pus.

En suma, un debate que para quien quiera ver no tiene manera de encontrarla como una persona digna en quien confiar. Una persona que obviamente perdió hasta en las formas que deben de mantenerse en un debate.

Dios quiera iluminar a los peruanos este domingo 5 de junio nos enrumbemos por un camino en el que todavía no hemos transitado y, aunque con temores, no será con indignidad que lo emprendamos. Y si Ollanta Humala quiere apartarse de la democracia, quienes hoy nos vemos en la alternativa de votar por él, sabremos también enfrentarlo en su momento, como enrostramos desde muy jóvenes a Velasco, al García de pretensiones cesaristas de la década de los 80 y al Fujimori dictador.

Alberto Borea Odria



Foto:Internet
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sábado, 21 de mayo de 2011

¿POR QUÉ SE RELANZA EL FORO DEMOCRÁTICO?



El Foro Democrático, la institución nacida en la sociedad civil en 1993 para decirle con claridad al país que en la época de Fujimori vivíamos en una dictadura que se quería ocultar desde los medios, desde el país oficial y desde los lugares donde se hacían negocios en el Perú, vuelve hoy día a retomar su tarea de hacer conciencia sobre la importancia del sistema democrático más allá de lo que se diga desde las estructuras mismas del poder que en nuestra república pocas veces se ha regido por los cánones democráticos.

Mucho se habla de la democracia, pero poco se la practica. La democracia en nuestro medio, para muchos, no es sino un instrumento que sirve o que no sirve de acuerdo a los intereses que en cada momento se tiene.

Sin convicción de los ciudadanos no se puede consolidar ese sistema. Por ello, es preciso que pasados estos diez años en donde no se afirmó la democracia, se ha de volver a insistir sobre sus conceptos básicos.

La democracia no es sólo el gobierno de las mayorías. Es el respeto a la dignidad del ser humano. Esto, incluso está por sobre el tema de las mayorías que es sólo una forma de resolver pacíficamente las disputas que se presentan en una sociedad.
La democracia es darle igual oportunidades a quienes se postulan a los cargos públicos para que presenten sus ideas a la población y darles la posibilidad de que respondan a los cargos que se les formula y que sea el pueblo el que informadamente decida. Es evitar los linchamientos mediáticos.

La democracia es exigirle a los medios de comunicación que se comporten de acuerdo a esos cánones y que no presenten como imparcial lo que no es sino una opinión adoptada y respetable, pero opinión y no información.
La democracia es el respeto cabal a la división de poderes y a los derechos humanos, civiles, políticos y también económicos.

La democracia es la limitación del poder, no sólo de los poderes políticos, sino de los poderes fácticos, aquellos que Marcel Prelot llama como los factores reales del poder.

La democracia es el rechazo a la demagogia y al facilismo de darle lugar a posiciones por el argumento de que eso es popular, sin acompañar los temas de una reflexión que eleve a las personas a la categoría de ciudadanos y los haga abandonar la tragedia de ser sólo individuos.
La democracia es el esfuerzo que ha de hacerse para lograr que el bienestar del país llegue a todos.

Para luchar por una democracia integral, dado que la que se desarrolló en el país no tuvo el coraje de acabar en estos diez años con el embuste que perpetró Fujimori, y que podría prolongarse si el otro candidato no da la talla y no beneficia al Perú con un sistema de gobierno que es el mejor de todos, es que vuelve el Foro Democrático.

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jueves, 19 de mayo de 2011

VUELVE EL FORO DEMOCRÁTICO

Miembros del ex Foro Universitario con Alberto Borea
De izquierda a derecha: David Torres, Antonio Flores, Carolina Jara, Mario Jara, Ibo Urbiola



Si hubo una institución que confrontó a la dictadura de los años 90, esa fue el Foro Democrático. Producido el golpe y desintegrados o apocados los partidos políticos, empezamos a reunirnos peruanos de distintas vocaciones y de diferentes tendencias unidos por el deseo de no dejar morir en el Perú el anhelo por la libertad, la igualdad, el pluralismo, la tolerancia y la solidaridad que son los componentes de la democracia, el sistema que, como lo señala Norberto Bobbio, permite una convivencia pacífica donde los cambios en el poder no producen guerras ni se saldan con sangre. No en vano el Papa Juan Pablo II dijo que la democracia es el sistema que mejor se amolda a la dignidad de las personas.

El Foro no consintió el embuste alimentado por las encuestas que supuestamente hizo la dictadura que decían que el 85% de los peruanos se mostraban conformes con el zarpazo del autócrata japonés. Y aún cuando así hubiese sido, un ideal nacional, una meta tan valiosa como la democracia, no podía perderse por la inacción de los peruanos.

El Foro Democrático se conformó por personas que no tenían rabo de paja y que reclamaban el respeto a los derechos humanos, a la libertad de prensa y al ejercicio cabal de las libertades cívicas.

Entre sus programas estuvo el Foro Universitario, que convocó y formó a nuevas hornadas identificadas con los valores democráticos. Junto a éste se llevó adelante otras tareas como las mesas redondas contestarías con participantes de expositores de todas partes del mundo, así como el programa Prensa Popular y Democracia que se desarrolló en todo el país. Todo ello fue generando una plataforma cívica que permitió la organización para la búsqueda de firmas para un referéndum contra la ilegítima reelección de Fujimori consiguiéndose casi dos millones de ellas. En todos esos años, la dictadura no pudo despegarse de esa sombra que la persiguió. Estoy seguro que desde el SIN apostaron a que el Foro se desintegraría por el silencio al que lo quisieron condenar o, simplemente, por el cansancio. Nada de eso pasó.

Hoy vuelve la democracia a estar en veremos. Los postulantes que han pasado a la segunda vuelta no se han distinguido por su apego a ella. Una candidata fue parte integrante de esa farsa corrupta en la posición de primera dama. El equipo que la rodea es el mismo que rodeó al preso de la DIROES. El otro candidato todavía no convence a cabalidad en su maduración hacia la aceptación de este sistema.

Hay una severa desconfianza en el desempeño democrático de ambos así como también en lo que pueden hacer los otros factores reales del poder, para los cuales el interés económico está más allá de los valores.

En esa incertidumbre, el Foro Democrático tiene nuevamente una tarea que cumplir, con la vigilancia permanente, cualquiera sea quien gane la elección, para que se cumpla con lo que se dice respecto a la democracia. Para que no nos hagan retroceder en lo ya avanzado en este camino, para que las promesas no se esfumen y para que el país ahonde en su identificación con un sistema que cada día tiene que ser, como lo implicara Churchill, menos malo, porque siendo muchas veces insuficiente, es mejor que cualquier otro. Ojalá que quien triunfe satisfaga sus estándares. Confiamos en que así sea, pero como versa un dicho alemán, confiar es bueno, pero controlar es mejor.

Si desde la política no se pudo completar este desarrollo, tendrá que venir en su auxilio la sociedad civil, con sus ilusiones y sus limitaciones organizativas y económicas, pero, eso sí, con la fuerza que presta un ideal superior que queremos que se plasme definitivamente como patrón en nuestro Perú. Por eso vuelve a la palestra el Foro Democrático en la esperanza de concluir en este quinquenio, su tarea formativa y dejar la posta en manos de partidos consolidados y líderes comprometidos.

Alberto Borea Odria

Nota: Este Articulo también ha sido publicado en la revista Caretas en la edición 19 de mayo del 2011. Click aqui para ver el articulo en Caretas


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miércoles, 18 de mayo de 2011

Carta solicitando aclaracion al diario "El Comercio" sobre supuesta declaracion de Alberto Borea con motivo del Relanzamiento del Foro Democratico



El dia de ayer, martes 17 de mayo se efectuó el relanzamiento del Foro Democratico en el Colegio de Abogados de Lima, lo cual tuvo por finalidad advertir a los actuales candidatos a la presidencia, que en caso cualquiera de las 2 opciones que llegase al poder, el Foro Democratico estaría vigilante para que se respete la democracia.




El día de hoy, el diario "El Comercio" ha publicado una declaracion de Alberto Borea Odria al respecto, que no guarda relacion con lo que realmente se expresó. En dicho sentido se le ha pedido al Director del diario "El Comercio" la rectificación del caso.



Reproducimos el contenido de la carta enviada.







Lima, 18 de Mayo del 2011

Sr. Dr.
Francisco Miró Quesada Rada
Director del Diario El Comercio
Pte.-


Estimado Sr. Director:


En la página a6 de la edición de hoy del diario que Ud. dirige, cuando se cubre la reaparición del Foro Democrático, se recoge declaraciones mías de una forma que se distorsiona mi pensamiento.


En todo momento he precisado que lo peor para el país sería un gobierno de Keiko Fujimori. Eso sería muy grave desde una perspectiva ética. Creo que es ella la que encarna el espíritu de Hugo Chávez en el Perú (el cierre, cancelación y sometimiento de los otros poderes públicos, el ataque a los derechos políticos, el desconocimiento a los derechos humanos, el atentado a la libertad de prensa y la corrupción) Todo esto pasó en el Perú antes que en Venezuela y pasó antes que en el gobierno de Chávez. Se puede decir incluso que el dictador venezolano aprendió del dictador peruano.


Lo que yo dije ante una pregunta de su periodista, al terminar la conferencia de prensa, fue que en el desafortunado caso y a pesar de todas las advertencias el Perú eligiera a la candidata Fujimori, esperaría que gobierne de forma democrática. Esto es totalmente distinto a lo que el titular pretende deslizar. Como ciudadano que siempre ha respetado la democracia y leído con respeto a su diario, exijo que El Comercio no desinforme a sus lectores de mis convicciones.

Atentamente

Alberto Borea Odría
DNI 09157836
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