
Alberto Borea Odría
Es muy fácil en un mundo donde se acostumbra andar por el sendero ancho de las formas, el confundir a los notorios con los notables. Se les da a los primeros un estatus de personaje por el hecho de haber ocupado cargos formalmente importantes aunque desde los mismos haya promovido desastres, abandonado la firmeza y confundido las cosas en aras de la comodidad de permanecer en esa posición.
Eso acaba de pasar en el Perú...